viernes, 7 de julio de 2017

‘Quiero dormir’...


'Quiero dormir', insiste M., un hombre que sufre ahora de pertinaz inactividad, pero que lucha mediante una actividad mental incesante para recuperar el control de sí mismo, por sus propios medios, sacando a flote todas las cualidades de que dispone, y que han quedado mermadas o malparadas por efecto del consumo de sustancias contrarias a la salud física y mental, durante más de veinte años.

Lleva años y más años sin dormir. Dormía cuando se drogaba. Se ha acostumbrado de tal modo a pasar las noches en vela que ni los ronquidos de los compañeros de habitación en el albergue  le molestan. Quizá es que así se siente acompañado y soporta  mejor el insomnio, esperando que cesen los ronquidos de un momento a otro y entonces, agotado, descansar, adormecerse al menos.

Necesito dormir, repite constantemente. Se cuida de no tomar demasiado café, ‘ponme poco café, un manchado, o una nube’, dice cada día... y entonces recordamos entre todos las diferentes maneras de pedir café en las cafeterías de Andalucía. Este es un modo de, entre todos,  ayudarle a entretener un poco el tiempo que va transcurriendo hasta la hora de la comida en el albergue o el Pan Nuestro.

Se expresa con una nostalgia palpable recordando su oficio en los puertos, limpiando pescado o haciéndolo filetes para su congelación. Habla y habla, para combatir la necesidad de dormir ya que el poco café que toma no logra despertarlo del todo. Sonríe, sonríe a menudo, pero es una sonrisa un tanto apagada, reconociendo su impotencia ante la imposibilidad de volver al trabajo, a pesar de estar, todavía, en edad de trabajar.

Sólo queda solicitar y conseguir, lo antes posible, una pensión, o una ayuda que le permita alguna autonomía. El tiempo perdido no vuelve. El pasado es pasado e irrecuperable. Mas, por muchos y graves que sean los errores y las culpas cometidos, siempre hay una oportunidad de vivir una vida diferente, nueva, sin plantearse metas inalcanzables, humilde en el mejor sentido de la palabra, y agradecida.

Una vida útil para sí y para los demás... una vida tan feliz como es posible en este mundo, a bien con todos y con uno mismo, y, ¡por qué no, con Dios! Él es el que, en su providencia, nos enseña que el sol sale para buenos y malos; el que contrata a sus obreros al amanecer o al medio día, y al final del día reciben el mismo salario; el que nos dice ‘llamad y se os abrirá; pedid y recibiréis’... insistiendo, importunando incluso, hasta que seamos atendidos en nuestras súplicas.

Aunque también nos dice que cada uno recibimos un número de talentos al nacer, y según lo que hayamos hecho con ellos a lo largo de nuestra vida nos va a premiar o castigar;  y nos previene al decirnos que la puerta por la que entran las ovejas al redil, es estrecha; o que para seguirLo tenemos que cargar con su cruz...

 Cierto, Él sufrió como el que más, llegando a estar tan desfigurado por nuestras rebeldías que, como dice el profeta: ‘ante el cual se oculta el rostro’...  Sufre por todos los hombres de todos los tiempos, para salvarlos de sí mismos cuando, abandonando el camino verdadero, nos perdemos en caminos sin salida, atraídos por  deslumbrantes espejismos de felicidad, que no son sino señuelos que el Padre de la Mentira nos ofrece, aprovechando nuestros momentos de debilidad o desánimo.

https://pshsisaacperal.blogspot.com.es/


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