sábado, 26 de diciembre de 2015

La leyenda de la Nueva Sociedad



Daniel Medina Sierra



En un lugar muy cercano, muy cercano, ocurrió una historia que traspasó las fronteras de su país. Fue en San Fernando...pero no adelantemos los acontecimientos.

Era del individualismo y la competitividad. En ese pequeño pueblo tan sólo vivían bien unos pocos habitantes, los más usureros, los más mentirosos, los más corruptos. La mayor parte de las personas apenas llegaban a final de mes, las calles estaban llenas de mendigos, los albergues estaban repletos, la sanidad peligraba, la educación cada vez era más básica.


Mientras tanto los bancos seguían absorbiendo cada resquicio de valor que hubiera, los políticos pasaron a ser meros explotadores de masa humana, los bienes pasaron a manos de los más poderosos; todo parecía perdido.
Un buen día, sin saber bien por qué,  una noticia  les cambio la vida: ‘un señor, un vecino del pueblo, estaba desesperad; como no podía más, murió.



No fue una noticia extraordinaria, todos los días leían noticias peores; pero algo pasó. Esa muerte llegó al corazón de la gente, fue como una explosión de rabia, de dolor, pura  empatía. La gente empezó a salir a la calle a protestar, los habitantes comenzaron a reunirse haciendo de ésta  un solo grupo. Se llamaron Nueva Sociedad y en ella se firmaron las primeras leyes justas.
- Nadie sin hogar, nadie sin trabajo, nadie sin derechos, nadie sin deberes, nadie sin asistencia, nadie sin educación.


Hubo muchas más y empezaron a trabajar. Un banco expropiaba, todos se presentaban en el banco y permanecían allí día y noche, apoyando al expropiado. Un político quería hacer alguna reforma o ley, todos se manifestaban pacíficamente hasta hacerle rectificar, las denuncias sociales fueron aumentando. Estas acciones fueron creciendo cada vez más como un virus mortal e incurable que iba directo al corazón del sistema, el sistema egoísta. Ése que poco a poco asimilaron y , por qué no decirlo, al cual contribuyeron. La era de los corruptos se desplomaba, la era del individualismo egoísta llegaba a su fin.




Las demás localidades también pasaron a la acción, las provincias, los países. No lo podían creer, el pueblo despertó, ya no tenía miedo, estaban unidos, ya no estaban solos. Fue tan repentino que no les dio tiempo a reaccionar. Quisieron pactar a cambio de inmunidad, quisieron comprar a los líderes, pero no había lideres, todos contaban. Al final todo ese imperio fue cayendo. Primero los políticos corruptos y los incompetentes, luego los bancos, los mercados.



Cuentan que ese fue el inicio de la Nueva Sociedad. Ocurrió en un pequeño pueblo y su desencadenante fue un pobre hombre que murió. No sé si es verdad pero es una hermosa leyenda, la leyenda de la Nueva Sociedad.

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