miércoles, 10 de junio de 2015

Supervivencia


 Por Daniel Medina Sierra

Desde hace siglos el hombre ha luchado por dominar el mundo que le rodea, inmersos en el mundo material y con todo el gran abanico de posibilidades que encierra. No es de extrañar que en este siglo en que nos ha tocado vivir, el mundo espiritual, se entienda como una desesperada llamada a un dios inerte, no por que no exista sino más bien por que buscamos a un dios que nos resuelva todos los problemas.

    Yo he tenido la ocasión de hablar con él en algunas ocasiones y os comentaré parte de lo que me explicó.

      Como creo sabréis, Dios no se expresa con palabras, más bien son sentimientos y sensaciones que cada uno de nosotros interpretamos. Dios tiene una misión para cada uno de  nosotros, unos la escuchan y otros hacen caso  omiso a las distintas señales que nos va facilitando, una suerte de acontecimientos entrelazados que ocasionalmente son partes de tiempos inconexos.

       Muchas de nuestras vivencias tienen que ver con nuestro pasado, alguna lección no aprendida que debes recordar para continuar tu periplo por este mundo material, y por que no decirlo, tu mundo espiritual.

        Cada vez más personas buscan esas señales divinas, sobre todo cuando no encuentras respuestas a lo que sucede en tu interior y Dios nos lo comunica en diferentes formas, una canción que evoca un sentimiento, alguien que se cruza en tu camino... A veces incluso aparece la repuesta a la inquietud en modo y forma de sueños. El problema es que como dije anteriormente, estamos demasiado ocupados para aprender su idioma, demasiado enfrascados en dominar el entorno que nos rodea y lo desechamos como simples ensoñaciones oníricas, la mayor parte de esa información queda relegada al olvido, y pasado un tiempo nos damos cuenta de que aquello que nos parecieron simples casualidades era parte del puzzle, parte importante de la respuesta que buscabas.

     Como dice un buen amigo, las respuestas son tan simples que no reparamos en ellas, lástima que estemos tan inmersos en la vorágine diaria, que nos ciega y no nos deja ver más allá del horizonte material. Yo digo muchas veces que respiremos un momento, que la verdadera realidad de nuestra existencia no es esta, tranquilos y confiar en vosotros mismos, en eso que llaman alma y que no veis, pero otros si lo percibimos por que Dios eres tú, tu eres divino, eres el protagonista de esta película y los demás somos solo actores secundarios.

    Hace un tiempo que dejé de pelear contra Dios, o lo que es lo mismo, contra mi mismo y estoy haciendo lo que él me encomendó.

      No me pide más que me deje llevar y disfrute del viaje, punto.

¿Quiere decir esto que mi futuro será un remanso de tranquilidad y sosiego? No, solo que procuro gestionar; " interpretar" las cosas desde otro punto de vista.

       Quiero imaginar por un segundo que lo que os estoy contando es tan cierto como que seguís respirando y por  tanto vivos, no tenéis nada que perder. Bien, pues todo eso que antes era lo más importante, pasa a ser secundario ya no hay ataduras ni monstruos en forma de desahucios, hay amor, hay comprensión, hay personas que en ellas habitan tus ángeles de la guarda.
     


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