jueves, 11 de junio de 2015

REFLEXIONES


Por Daniel Medina Sierra

Es una reflexión en voz alta, un pensamiento recurrente que va y que viene a su voluntad.

Veréis. Soy voluntario y además usuario de cáritas desde hace un tiempo y debido a mi doble situación entiendo que la relación entre voluntario y usuario "debe ser" una relación de cordialidad y colaboración mutua.

Yo no decidí ser usuario, o lo que es lo mismo, persona en exclusión social, pero sí decidí ser voluntario, pues entiendo que todos tenemos parte de culpa en cuanto atañe a la crisis social y económica.

Así  se ve más clara la relación entre dinero y personas o mejor dicho, se es más consciente de cuanto daño hemos hecho al mirar para otro lado por cobardía, por egoísmos  e individualismos; por miedos, unos justificados y otros no.

Hemos sembrado parte de esta lacra llamada crisis económica, y hemos recogido una tormenta perfecta llamada también crisis social, crisis de valores. Si hoy estoy escribiendo estas palabras  es precisamente porque aunque todos mis valores se llegaron a poner seriamente en peligro, mi propia autocrítica me fue guiando por un camino distinto en el que hasta entonces transcurría.

He encontrado nuevos amigos, me siento mejor conmigo mismo, y además de eso, siento que estoy haciendo algo bueno por lo demás. No es un camino fácil, desde luego, pero merece la pena luchar por la vida, por vivir, que no es cuestión baladí.

Con un poco de sentido común analizas los distintos patrones, por que los hay, de personas acogidas y son personas trabajadoras, que han luchado toda su vida por dar a sus hijos una vida mejor. Chicos jóvenes  que perdieron sus trabajos y se encuentran ante la imperiosa necesidad de pedir un poco de auxilio en forma de víveres, algún que otro recibo de luz o agua. Generalmente se sienten avergonzados por tener que acudir a una parroquia o un comedor social.

Los entiendo perfectamente ya que yo pertenezco a la categoría de excluido social, que es la frase con la que nos definen los políticos, y que como buenos y fieles a sus mecenas acuñaron los medios de comunicación y por ende la sociedad. Sé de buena tinta cada uno de los pensamientos que se nos pasa por la mente. El estrés, la rabia y sobre todo la impotencia. Ya puedes querer luchar con todas tus fuerzas, que en el momento en que pisas fondo… es una labor casi titánica sólo mantenerte en pie, y al menos con cierta cordura.

¿Qué hace un pobre diablo como yo para paliar un poco su sufrimiento? ¡Cuántas veces he visto a hombres llorando como  niños!... Hoy mismo lo he vuelto a ver y se me cae el alma encima al tener que ser un invitado no deseado del sufrimiento de uno de mis compañeros de fatigas. Es muy duro.

Dicen que la vida da muchas vueltas y desde luego que es cierto, quien me iba a decir que perdería todo,  mi casa, mi trabajo, mis relaciones personales... Creo que incluso en ese mismo agujero negro se perdió gran parte de lo que yo mismo fui. Tengo que reconocerlo, aunque me pese, que hoy soy alguien distinto al que antaño fui y no solo porque los años pasan volando y vas madurando, sino que esta situación es como un tornado, se lo lleva todo y deja solo desolación  y sufrimiento tras su paso, y en el peor de los casos arrasa con tu propia vida. En el transcurso de este infierno  no hay puntos de inflexión ya que todos los acontecimientos pasan con una rapidez que es imposible reaccionar ni gestionar tus emociones. Quién haya pasado por esto lo entenderá.

Hay, por consiguiente, millones de personas pasando un auténtico calvario sin una solución aparente ¿O sí que lo hay?...

Mientras buscamos culpables y discutimos sobre como hemos llegado a esta situación, otros viven; es cuando menos preocupante que teniendo relativamente claro que la pena impuesta por una parte importante de la sociedad, no nos corresponde a nosotros, o lo que es lo mismo, no tenemos ninguna responsabilidad,  ya que son factores externos a nuestra voluntad, nos sintamos tremendamente culpables.

No tenéis ni la menor idea del daño que  genera tan solo la indiferencia, la deshumanización del propio individuo, de los que se esconden tras una cortina casi transparente, y viven con temor y actúan con escasa inteligencia emocional. Este siglo creo que se va a caracterizar por la destrucción  de cualquier sentimiento, especialmente la empatía, la solidaridad, la capacidad de conmoverse...Es más, no creemos en otro que no seamos nosotros mismos, y que se me entienda bien, aprendo de mis errores no soy ningún erudito.

Estamos tan inmersos en nuestros propios problemas que somos incapaces de ver más haya de nuestras narices, luego llega el día en que nos toca pasar por lo que es, sin duda alguna, un auténtico infierno, buscamos refugio en nuestro seres queridos y nos acabamos por topar con la misma indiferencia con la que anteriormente nosotros actuamos.

Las lecciones están para aprenderlas no para olvidarlas, o dejarlas escondidas en esa especie de cajón de sastre donde tenemos todos esos buenos propósitos que nunca cumplimos, es hora ya de mover ficha, de decir basta, de no conformarnos y resignarnos con una vida incompleta.


Yo por mi parte estoy haciendo mi trabajo, tratar desesperadamente de salir del agujero en el que me metieron bancos, políticos y sociedad en general. Como dije con anterioridad es un reto arduo, lento, pero nunca, nunca más me sentiré culpable por no tener trabajo, por responsabilidades de terceras personas, por ser un excluido social que pertenece a la sociedad, aunque ya me hayan etiquetado. 

Y a todos mis compañeros, tanto voluntarios como usuarios, les intento enseñar esta gran lección que aprendí gracias al desprecio, el abuso de poder, el acoso y derribo, de todos esos que abandera nuestra constitución, que hablan de tolerancia pero carecen de autoridad moral para ejercerla a favor de los más desfavorecidos. No tienen ningún poder sobre mí, no les tengo miedo. Me quitarán mi casa, no tendré luz, viviré como un pobre pero jamás dejaré de creer en el ser humano. 

No tengo un céntimo en el bolsillo pero soy inmensamente rico en cuanto a cariño y amor de mis queridos voluntarios y usuarios. Gracias chicos por todo, gracias por hacerme sentir un privilegiado siendo un excluido social.

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