sábado, 7 de marzo de 2015

Y las señoras, señoritas y niñas católicas.

Y las señoras, señoritas y niñas que se tienen por católicas, que viven en la vanguardia de la última moda, que ya no sienten vergüenza de mostrar las espaldas, el ombligo con panza y todo, de mostrar los bellos púbicos y los tatuajes a la entrada de la cola, y que desean ser codiciadas de todos los hombres incitando al placer sexual con sus condones metidos dentro de sus intestinos, a ellas le recomendamos que sigan cada día al pie de la letra las modas corrompidas, dar rienda suelta a la lujuria que se empeloten y sigan la locura del mundo porque será la única alegría que encuentran es su vida vacía.

Las señoritas, señoras y niñas, ustedes no son dementes ni retrasadas mentales, cuídense mucho para que los hombres no las irrespeten, mi consejo en este caso es que: «en lo posible no vistan así, lo digo por su bien».

Algunas personas que me leen pensaran que estoy echado a la antigua, pero en verdad les digo: «Que esta generación es esclava de modas que ni paganas, ni las religiones falsas no utilizarían con tanta naturalidad como las señoras, señoritas y niñas lo hacen».

Claro está y lo aclaro que muchas mujeres visten así por cuestión de sexualidad, o para mostrar lo sexis que se pueden ver, pero muchos hombres las pueden ver solo como «objeto sexual».

No soy de aquellos que manda al infierno a las mujeres por vestir de esta forma. Porque me parece que los que mandan al Hades a las mujeres por escotes y minifaldas, son los que le tienen miedo al placer y en el fondo el deseo los mata, son los que sensatamente muchos llaman: «Acomplejados sexuales». Son aquellos asolapados o asolapadas que hablan de castidad cuando en el fondo se mueren por experiencias sexuales, entre estas personas se encuentran chicas que critican a otras mujeres por vestir con escotes y minifaldas, cuando se les hace la pregunta: ¿Usted vestiría así? Responde sinceramente: ¡Sí tuviera treinta kilos de menos hasta de pronto sí!... Y por el lado de los cabellos cuando ven a una mujer que se viste así dicen: ¡Que falta de moral, como visten las mujeres mostrando todo lo que poseen! Pero las miran con deseo y muchos de estos moralistas que son en verdad hipócritas las miran con morbo.

Por otra parte, soy testigo de accidentes que han ocurrido por hombres que manejan moto o carro, por estar mirando a una mujer, con escote o minifalda; lógicamente esto es una distracción para el hombre de grandes proporciones, por lo tanto les digo también a los hombres: «cuando estén manejando concéntrate» y recuerde la historia que te voy a contar: «En una ocasión un perrito estaba cruzando la calle, cuando paso un carro con mucha velocidad y le quito la cola, el perrito se puso a buscar la cola hasta que la encontró en la mitad de la calle, la cogió con el hocico y paso un carro y le quito la cabeza. La moraleja de este cuento es: “No perder la cabeza por una cola”».

Mis queridas amigas es un consejo no es nada personal.

N.B: Muchos hombres y mujeres, se entregan sinceramente a la castidad, por el Reino de Dios o por otros proyectos de vida.


Tu amigo de siempre Diego García. 



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