jueves, 19 de marzo de 2015

De “Via-sacra para crentes e não crentes”


Por José Nunes Martins, Paulo Pereira da Silva, Francisco Gomes
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5ª estación:
Simón de Cirene ayuda a Jesús

V. Os adoramos y bendecimos, Oh Jesús.
R. Que por vuestra Santa Cruz redimiste al mundo

“…cogieron a un tal Simón,
de la ciudad de Cirene,
que regresaba del campo,
y lo forzaron a llevar la cruz detrás de Jesús”
Lc. 23, 26

Cuando nos encontramos caídos, no conseguimos ver la salida, mas he aquí que,… alguien, de la nada, nos viene a ayudar.

Somos poco. En un mundo lleno de sentidos que desconocemos, la vida de cada uno de nosotros está hecha de encuentros y desencuentros.

Quien sufre lo mismo que nosotros, nos ayuda, no permite que nos sintamos solos e inútiles.

Cargamos nuestras cruces en conjunto para seguir adelante y también para animarnos unos a otros…

A veces –tantas- evitamos pedir… otras veces desviamos, sencillamente, la mirada de quien nos pide…

Aliviar el dolor de alguien es una tarea divina.

No es preciso nada extraordinario para comenzar la limpieza de la casa de alguien que ya no consigue hacerlo… o, sencillamente, sonreír …

¿Cuántas veces llevé la cruz de los otros? ¿Les cobré después por eso?   ¿Sé que puedo ser un verdadero milagro en la vida de los otros?   ¿Soy yo un peso que los otros cargan? ¿Se lo agradezco?

Agotado. Lentamente. Sólo

El Señor avanza con dificultad. Es aún largo el camino y no hay tiempo que perder.

Simón,... Le echan mano, como un animal de carga, para llevar la cruz. Simón ejecuta la orden del soldado y pasa al lugar del reo.

Tal vez no sabía a quien iba a sustituir,…

Para el Hombre-Dios, aunque aliviado en algunos pasos de la cruz, el peso es cada vez mayor a medida que pasa el tiempo.

Se establece una complicidad, una hermandad en la carne. Como si Dios tuviera necesidad del hombre frágil y débil…

El Señor avanza de nuevo hacia un cireneo sorprendido y vuelve a cargar su cruz. Carga de nuevo el madero del fracaso aparente, el instrumento del amor mayor.

Lo que Simón hizo, consciente de ello o no, fue la oferta de sus fuerzas al Señor. Simón no rehusó su ayuda, al mismo tiempo que se ofreció él mismo, el Espíritu tuvo en cuenta su corazón.

Señor, a pesar de que ayudaste a tantos, vas ahora solo y abandonado hasta el fin, para ser mi camino y mi fortaleza.

Cuando todo parece desmoronarse y mis fuerzas me falten,… haz que mire… Mire al Señor que se aproxima,  acepte que me tiende la mano, acepte que él me lleve la cruz. Haz, entonces, que comprenda, Señor, que Tú eres fiel y no me abandonas.

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