jueves, 11 de diciembre de 2014

Una madre boliviana, otra Madre Coraje


E. es una madre de familia con cinco hijos, el mayor con catorce años el más pequeño tiene unos meses. Llevan en España ocho años, y acudiendo a Cáritas tres o cuatro. Siempre trae la sonrisa en la cara, una cara redonda y feliz, por eso la admirábamos; además nunca se quejaba. Hasta que vino el último niño, ya en plena crisis, y el padre esta más tiempo parado que trabajando. Ella sola es el principal sostén de la familia, nada más venir se hace autónomo, paga la seguridad social y realiza trabajos esporádicos, completando así lo que gana su marido.

Los dos hijos mayores acudían a las clases de apoyo que damos en cáritas dos días por la tarde, pero también dejaron de venir, la niña tenía que cuidar de los más pequeños mientras el padre buscaba trabajo y la madre o bien hacía sus dos horas de trabajo en alguna casa o buscaba otro trabajo para compensar el paro de su marido. Entonces caemos en la cuenta y les damos doble ración, ¡son siete de familia, y se arreglan para vivir!

Para colmo la madre se tiene que operar; una vez recuperada vuelve a cáritas, pero ya la sonrisa, aunque no la pierde porque es un rasgo natural en su cara, se mezcla con las lágrimas de la impotencia y poco a poco nos va contando sus problemas y agobios (sólo llora con nosotros, en casa no llora, no quiere que sus hijos la vean llorar). Daba gusto oírla explicar cómo había organizado su familia; ante todo no quiere volver a su país, Bolivia, porque allí no podría sobrevivir, lo peor sería que allí no tendrían derecho a la sanidad y no podrían acudir a un médico en caso de enfermedad; tendrían muchas probabilidades de morir por cualquier enfermedad. Esta es la razón por la que esta mujer lucha para hacer valer los ocho años que lleva cotizando como autónoma, invirtiendo en ello las pocas ganancias que han tenido y recurriendo a las posibles ayudas a las que tuvieran derecho. Pero se queja, ahora sí, de que no ha sido atendida debidamente, porque familias con menos hijos reciben ayudas de la trabajadora social.

¿Qué ocurre entonces?, algo parece que no va bien. Claro, algo falla, su marido está sin documentación porque le faltan los ochenta euros que le cuesta renovar el pasaporte, además necesita también la documentación de los dos niños mayores, que le cuesta otros ochenta euros cada uno, y tienen que tramitar la solicitud en Sevilla, pero no tiene dinero ni para una cosa ni para la otra. Ese es el problema, esta documentación es necesaria para presentar la solicitud de ayuda como familia numerosa. Ella no renuncia a la seguridad social como autónoma (lleva ocho años pagando), porque ante todo quiere que a su familia no le falte la atención médica, lo repite una y otra vez.


Esta familia necesita urgentemente una ayuda económica para poder arreglar los papeles y poder disfrutar la ayuda que les permita sobrevivir. En cáritas le vamos a poner una parte y haremos lo posible para conseguir lo que le falta. 

1 comentarios:

  1. Bien, la ayuda al necesitado es importante.

    Ayudar a una familia es algo grande, en el futuro lo van a agradecer los hijos…

    Gracias, este servicio de voluntariado lo conocí a través de los blogueros españoles y me parece fabuloso, en Colombia existe lo que se llama: «Pastoral social», que en el fondo hace lo mismo…

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