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sábado, 2 de diciembre de 2017

¿Qué buscas?




Opinión de José LUÍS NUNES MARTINS



Nuestra existencia es mucho más que el tiempo entre el inicio y el fin de la vida. La profundidad es esencial. ¿Cómo se llega allí? A través de la escucha atenta de sí mismo. La mayor parte de las personas como no oye, no sabe hablar y no aprende. Y si no aprende, no sabe preguntar, tampoco responder.

Escuchar a alguien es conocerlo. Escucharnos a nosotros mismos es revelarnos la persona que más importa que conozca y ayude. Claro, la razón habrá de filtrar después lo que entró por el oído.

¿Qué buscas?
Hay diálogos superficiales que, en verdad, no son más que monólogos intercalados.

Los que están silenciosos, a veces, no están escuchando, solo están a la espera de su turno para hablar.


La verdadera escucha es una reflexión profunda. Primero salimos de nosotros mismos y nos dirigimos al otro, entonces reunimos, con todos los sentidos, impresiones, hechos y datos.


Es importante escuchar las voces originales, las que aportan opiniones distintas y aquellas que tienen silencios diferentes de los nuestros.


Hay un peligro común del  que es importante mantenerse a distancia: quedar sordo ante el barullo de  palabras y opiniones en exceso que se escuchan a nuestro lado.

¿Qué buscas?

Escúchate. Dialoga contigo mismo. Acéptate y sonríe a tu corazón.

Con confianza, revélate a ti mismo lo que, en el fondo de ti es más elevado.

No dejes que la muerte te encuentre soñando con lo mismo que soñabas en la juventud. Olvidando que el tiempo pasó y nada hiciste para hacer realidad aquello de lo que eres capaz. Lleno de disculpas para tus prejuicios y orgullo.

¿Qué quieres oír de ti mismo cuando tus días estuvieran cerca del fin?

En aquel momento, frente a la aparente inutilidad de lo que ya no somos capaces… solo queda nuestro valor como personas. Y nuestra voz interior, la de siempre, que un día nos garantizó que íbamos a ser muy felices.


                                                         (Ilustración de Carlos Ribeiro)


sábado, 25 de noviembre de 2017

¿Qué es lo mejor para mí?




Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Nuestra inteligencia nos hace creer que siempre conseguimos evaluar las posibilidades a nuestra disposición, escogiendo después aquella que consideramos mejor.


Creer que hay sentidos que nos sobrepasan es algo de elemental humildad. ¿Por qué razón tendrían que caber los misterios del mundo en nuestras cabezas?
....
Nos engañamos a nosotros mismos, a veces sin darnos cuenta. Es curioso que no aprendamos a dudar  más de nuestras opiniones respecto a todo lo que nos rodea.

¿Hacemos lo que queremos o debemos?

Muchas veces la voluntad se confunde con los apetitos (impulsos naturales y básicos para la satisfacción casi ciega de necesidades primarias) y con los deseos (pulsiones de componente emotiva y que procuran satisfacer una atracción que no proviene de la razón).

Ser libre no es ser esclavo del deseo, tampoco de los apetitos. Ser libre es saber que no hay otro destino a no ser aquel que nuestras manos determinen. Aceptar los sacrificios de la misión forma parte del heroísmo de luchar por lo mejor.

Querer es aceptar las consecuencias de lo que se quiere.
En ese sentido, el mayor enemigo de cualquiera de nosotros es la mala voluntad.

Por la voluntad vencemos las adversidades. No es la intención donde está la diferencia, sino la decisión y la determinación con que se hacen las obras. ¿La medida de la voluntad? El esfuerzo y la disposición de que se es capaz, en particular la paciencia de afrontar el tiempo en que el bien se demora, sin perder la convicción.

La voluntad está en torno a la raíz del talento. De cualquier talento. Sin voluntad, ningún talento llega a concretarse.

Hay muchas cosas que son independientes a nuestra voluntad y que escapan a nuestro entendimiento. Podemos tratar de encontrarles algún sentido, como si fuesen una voluntad mayor y, tal vez, mejor.

Tendemos a dudar más que a tener fe, a despreciar más que a admirar, a buscar más que a esperar, a pensar más en nuestra satisfacción que en amar. Pero somos libres. Siempre. Incluso delante del amor podemos volver las espaldas e irnos en buena hora.

Entreguémonos a la vida, cumpliendo lo que nos corresponde, aceptando que hay sentidos mayores y mejores que aquellos que somos capaces de concebir.
Quiera yo el mayor bien para mí, aunque no lo comprenda ni sea el más agradable.

Aprenda yo a creer, a admirar, a esperar y a amar.
                                                   Ilustração Carlos Ribeiro



sábado, 18 de noviembre de 2017

El silencio nuestro de cada día


Opinión de José Luís Nunes Martins


Nuestro espíritu debe descansar también. Es fundamental darnos paz a nosotros mismos. Sólo nosotros podemos conceder este don a nuestro corazón. Nunca nos va a llegar desde fuera.

Es esencial que sepamos encontrar y valorar los tiempos para parar, pensar y sosegarnos.

En cada hora un minuto, lleno de paz, sosiego y tranquilidad, será suficiente para que nuestra disposición y humor mejoren y, así, nos podamos disponer a los trabajos que forman parte de nuestro deber.

Que cada día haya un tiempo para cerrar los ojos, sintiendo la vida, agradeciendo las fuerzas y los talentos y saboreando las cosas buenas de la existencia, por más pequeñas que sean o nos puedan parecer.

Cada semana un día, dedicado a pasarlo con aquellos que están o debieran estar más próximos. Escuchando, admirando y cuidando. Compartiendo la alegría y las tristezas del día a día.

Cada año algunos días, hay que hacer un intervalo entre los desasosiegos, volar con el fin de ver bien la línea del camino construido y recorrido, así como para saber cuales serán las opciones en adelante. En verdad, por más que hayamos llegado al punto donde queríamos, eso, no significa que estemos caminando en el sentido correcto.

El silencio no tiene que ser un tiempo de aburrimiento o infelicidad. Muy al contrario, puede ser un punto álgido donde, apartados del tumulto cotidiano, nos podamos encontrar con nosotros mismos y dialogar. Descansar es también estar donde nadie nos vea. ¡A veces, podemos huir ante los ojos de otros, sin que ellos se den cuenta! ¡Ellos están ahí y nosotros... encima de una montaña desde donde se ve el mar!

Hay quien tiene mucho miedo de sí mismo y huye, por todos los medios, de los momentos en que teme oírse, de las ocasiones en que no puede mentir de ninguna forma, de los instantes donde la verdad es evidente.

Nuestro espíritu debe también descansar. Darnos paz a nosotros mismos es fundamental. Sólo nosotros podemos concedernos este don al corazón. Nunca nos va a llegar desde fuera.

La coherencia de vida y la armonía de la existencia se fundamentan en el bien que hacemos. En la forma como nos entregamos. E, si nos podemos entregar mejor, entonces es eso mismo lo que debemos hacer. Sin egoísmo, fingimiento, superficialidad, hipocresía, presunción, arrogancia u orgullo. El silencio y el descanso son esenciales para perfeccionarnos. El esfuerzo constante agota.

La grandeza de mi silencio está en la confianza de que, aquietando mis preguntas, podré cuchar respuestas que no son mías... y la verdad que susurran.

                                                            Ilustración Carlos Ribeiro


lunes, 13 de noviembre de 2017

¿Lutero: reformador o revolucionario?

P. Gonzalo Portocarrero de Almada


Si a la mujer del César no le basta ser honesta, pues debe parecerlo, con más razón la Iglesia, esposa de Cristo, debe rechazar los revisionismos históricos.


A propósito de los quinientos años de la 'reforma' protestante, protagonizada por Martín Lutero, en 1517, muchas han sido las iniciativas, también en la Iglesia católica. Después del gran cisma de oriente, que dividió a los cristianos en orientales y latinos al final del primer milenio, la 'reforma' luterana apartó de la Iglesia católica a millones de fieles, sobre todo en Alemania y los países escandinavos. Lutero no solo se separó de la Iglesia romana, sino que también dio origen a numerosas confesiones cristianas, llamadas reformadas o protestantes.

Martín Lutero, que tradicionalmente fue tenido, por la Iglesia católica, como el heresiarca responsable de la separación de los cristianos que, siguiéndolo, abandonaron Roma, es ahora considerado por algunos católicos como alguien providencial, como si hubiese sido el instrumento del Espíritu Santo para la reforma de la Iglesia católica. Así lo dio a entender el secretario general de la Conferencia Episcopal italiana, Nuncio Galantino, cuando, en octubre pasado, en la romana Universidad Lateranense, afirmó que “la reforma iniciada, hace quinientos años, por Martín Lutero, fue un acontecimiento del Espíritu Santo”.

Es verdad que todos los acontecimientos, también los negativos, son de algún modo consentidos por el Espíritu Santo, como expresamente afirma San Pablo, cuando dice que todas las cosas contribuyen al bien de aquellos que Dios ama (cf. Rm 8, 28). El creador escribe derecho con lineas torcidas, pero no se puede imputar a la providencia divina los pecados y miserias humanas. Gracias a pasión y muerte de Jesucristo, se dio la redención de la humanidad, pero es obvio que tal efecto sobrenatural no absuelve a los verdugos del Redentor: Judas Iscariote, el Sanedrín, Poncio Pilato, etc. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis,de la 'reforma' luterana: aunque haya sido la ocasión propicia para un posterior esclarecimiento, por el Concilio de Trento, de algunos aspectos dela doctrina católica, no se pueden ignorar los efectos catastróficos del cisma provocado por Lutero.

El cardenal Gerhard Müller se opone a este revisionismo histórico, en un artículo ahora publicado en 'La Nuova Bussola Quotidiana'. Para este prelado, la 'reforma' luterana “tuvo un efecto contrario a la voluntad de Dios”: desde el punto de vista de la doctrina católica, dicha 'reforma' luterana no fue tal, “sino una auténtica revolución de la doctrina de la Iglesia”.
Es verdad que muchos historiadores tienden a justificar a Martín Lutero, porque luchó contra el abuso de las indulgencia y denunció las malas costumbres que entonces se vivían en la corte pontificia. Pero, como aclara el Cardenal Müller, “abusos y comportamientos indignos hubo siempre en la Iglesia y también los hay hoy. Somos una Iglesia que es santa por la gracia de Dios y por los sacramentos, pero todos los hombres de la Iglesia son pecadores y, por eso, todos necesitan del perdón, de la contrición y dela penitencia”. Si Lutero se hubiese limitado a predicar la reforma moral, o a censurar los vicios de algunos de los cristianos de su tiempo, habría sido, por eso, un venerable reformador, como nuestro beato Fray Bartolillo de los Mártires, arzobispo de Braga y figura importante del concilio de Rento. Desgraciadamente, Lutero quiso emprender un cambio radical de la doctrina cristiana, alterando sustancialmente el modo como, hace más de mil quinientos años, se creía y viví la fe cristiana, dando así origen a una experiencia religiosa inédita, divergente de la tradición eclesial.

A propósito de ‘De captivitate Babylonica ecclesiae’, que Martín Lutero escribió en 1520, Gerhard Müller dice: “es absolutamente claro que Lutero abandonó todos los principios de la fe católica en relación a la Sagrada Escritura, a la Tradición apostólica, al magisterio del papa, a los concilios y al episcopado. Se opone [...]a la noción católica del sacramento, como señal eficaz de la gracia contenida en él, sustituyendo la eficacia objetiva de los sacramentos por una fe subjetiva”.


Por todo esto -escribió aún el cardenal Müller- no podemos aceptar que la reforma de Lutero pueda ser tenida como una reforma de la Iglesia, en sentido católico. Una reforma católica es una reforma de la fe vivida en gracia, una renovación moral y ética, una renovación espiritual y moral de los cristianos; pero no la fundación de una nueva Iglesia. Por tanto, es inaceptable afirmar que la reforma de Lutero 'fue una reforma del Espíritu Santo'. Por el contrario, fue contra el Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo es quien garantiza la continuidad de la Iglesia por medio de su magisterio, sobre todo el petrino: Jesús fundó su Iglesia únicamente sobre Pedro (Mt 16,18), 'la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad' (Itm 3,15)”.

No se piense, con todo, que esta intervención del cardenal Müller se opone al movimiento ecuménico, tan fuertemente incentivado por el Concilio Vaticano II y por todos los papas del post concilio, especialmente el Papa Francisco. “Ciertamente -se reconoce en este artículo- pasaron quinientos años y no es hora de fomentar polémicas sino de buscar la reconciliación, aunque no a costa de la verdad. […] Si, por un lado se debe reconocer la acción del espíritu Santo en los cristianos no católicos que personalmente con cometieron el pecado de la separación de la Iglesia, por otro no se puede cambiar la historia sobre lo que aconteció hace 500 años. Una cosa es tener el deseo de mantener buenas relaciones con los actuales cristianos no católicos […], pero otra muy diferente es la incomprensión o falsificación de lo que aconteció hace 500 años y de su efecto desastroso, contrario a la voluntad de Dios”, la cual es, obviamente, la unidad eclesial ( cf. Jn 17, 21).

A su vez, D. Manuel Clemente, Cardenal Patriarca de Lisboa y presidente de la Conferencia episcopal Portuguesa, considera a Lutero como “una gran fuente de inspiración”, porque “procuraba volver a las fuentes bíblicas directamente”. Aunque no pretendiese provocar una ruptura en la Iglesia, la verdad es que fue responsable del cisma que, desde entonces, divide a los cristianos y que, desgraciadamente, aún no fue superado.

Cristo quiere la unidad de todos los que creen en él, pero en la verdad. Escamotear la historia, incluso aunque sea con un loable propósito ecuménico, no es aceptable. San Pablo exhortaba a los primeros cristianos a la práctica de la caridad en la verdad (Cf. Ef 4, 15). Si a la mujer del César no le basta con ser honesta, ya que debe también parecerlo, con mayor razón la iglesia, esposa de Cristo, debe rechazar los revisionismos históricos, no solo por ser contrarios a la verdad, sino también porque van contra la tan deseada unidad de los cristianos.

http://observador.pt/opiniao/lutero-reformador-ou-revolucionario/


sábado, 11 de noviembre de 2017

El amor es una brisa


Opinión de José Luís Nunes Martins




En un juego de equilibrios, los que se aman se fortalecen por medio de lo que tienen en común y se fortalecen, de la misma forma, en lo que tienen de diferente, aunque complementario. En lo demás se perdonan.

Agrada, y viene de lejos besar el rostro de los que nos esperan, abrazarlos, envolverlos y elevarlos tan alto como las estrellas.

Alianza íntima de toda la vida, une dos existencias con un compromiso que, como un viento, va de un corazón a otro.

Invisible, se conoce solo por aquello que hace. Una brisa, sublime.

En un juego de equilibrios, los que se aman se fortalecen a través de lo que tienen en común y sefortalecen, de la misma forma, en lo que tienen de diferente, aunque complementario. En lo demás, se perdonan.

No podemos dejarnos llevar por las tempestades, a un lugar que ni ellas mismas saben cual es. Prueban nuestros propósitos y la firmeza con que creemos en ellos. La fuerza del perdón es capaz de calmar un huracán.

La eterna esperanza es la raíz de nuestro ser. La promesa de la felicidad ya es razón suficiente para una alegría verdadera y concreta, que nos hace crecer en las virtudes que nos permitirán alcanzar la paz de la sonriza de quien navega los mares del infinito.

La diferencia entre el viento y el amor es que el viento es ajeno a la voluntad humana, por más brillante y animado que sea.

Amar no es ser amado. La reciprocidad puede darse en algunos casos. El amor no es, en absoluto, personal, no dependiendo de cosa alguna.

Así como el viento es capaz de mover las arenas del desierto, del mismo modo el soplo del amor libera al hombre de la peor de las ventiscas: el egoísmo.

La intensidad regular es esencial... ni de más ni de menos. La constancia también... aunque puede comportar algunos fallos. La dirección es más importante, pues cuando no va de mí hacia el otro... no es amor.
Ilustración Carlos Ribeiro

http://rr.sapo.pt/artigo/98021/o-amor-e-uma-brisa


miércoles, 8 de noviembre de 2017

El valor del descanso



Sobre este valor es importante. 

La mayoría de las personas piensa que ser más productivo significa pasar más horas trabajando…  pero no es así. Aunque trabajes muy fuerte, debes darle tiempo para descansar, pues así rendirás más y mejor. 










Si no se puede comulgar… ¿sirve de algo ir a misa?



No es bueno permanecer mucho tiempo sin comulgar, pero esto no impide no ir a la Santa Misa.


Lo malo es mantener o, peor aún, ampliar la distancia o el abismo que los mantiene separados de Dios.







sábado, 4 de noviembre de 2017

¡Ten paciencia contigo!

Opinión de José Luís Nunes Martins


Cada uno de nosotros debe analizarse, de forma delicada y bondadosa. Comprendiendo que la existencia no está comuesta solo de buenos momentos, y que la alegría y la paz dependen mucho más de nuestro corazón que de las circunstancias en que vivimos.

Por más información que se tenga, eso no significa que se obtenga conocimiento, de la misma forma que muchos conocimientos no significan sabiduría.

La sabiduría es la ponderación y discernimiento de saber qué hacer, y qué evitar, en qué tiempo y en qué modo. Se adquiere por medio de una reflexión profunda y pausada sobre la existencia, mediante la cual se va consiguiendo identificar lo esencial por detrás de las apariencias.

Cuanto más sabios nos volvemos menos cosas necesitamos. Una renuncia a lo superficial con que tantas veces intentamos llenar los vacíos que sentimos en nosotros mismos.
Hay silencios buenos, aquellos en que con paciencia esperamos las respuestas; y los otros, aún mejores, en los que las encontramos...

Trabajar más no significa alcanzar mejores resultados, sino hacerlo bien, eso sí, aumenta la calidad de los frutos.

La vida vacila, en constante desequilibrio, en todos cuantos se creen solo con derecho a exigir, pero se yergue y eleva en aquellos que reconocen sus obligaciones para consigo mismo y con los demás, sin condiciones. Admirando y agradeciendo esta libertad y esta responsabilidad.

Cada uno de nosotros debe analizarse, de forma delicada y bondadosa. Comprendiendo que la existencia no está compuesta solo de buenos momentos, y que la alegría y la paz dependen mucho más de nuestro corazón que de las circunstancias en que vivimos.

Más que saber hacer, lo importante es que nos empeñemos en saber vivir. De manera tranquila y gradual.

Hay una melodía en cada día. La vida es una grandiosa sinfonía que debemos ir componiendo, interpretando y perfeccionando. No importa tanto como comienza sino si nos está (o no) llevando a donde queremos ir.

Ilustración Carlos Ribeiro

http://rr.sapo.pt/artigo/97407/tem-paciencia-contigo


miércoles, 1 de noviembre de 2017

LA GRACIA del Miércoles 1 de Noviembre de 2017



Solemnidad de todos los santos.

Al contemplar el triunfo de los santos vemos en ellos que el Evangelio se hizo vida, nos da esperanza porque s esfuerzo dio fruto y contamos con la eficacia de intercesión.








Buen resumen de las apariciones de la Virgen María en Fátima



Las apariciones de la Virgen María en Fátima son interesantes.


En este artículo se hace un resumen de las apariciones. 







Sobre las criticas de la religión.



La acción de ver al hombre en el protestantismo. 

Solo creer es la salvación. 






domingo, 29 de octubre de 2017

Enamórate.



Enamórate de este hombre si lo encuentras no lo dejes escapar.

Es una buena enseñanza. 






Diego García. 



Sectas redes sociales y captación



Las sectas y las redes sociales están muy unidas, esto es verdad no es ciencia ficción.


Esta conexión es muy peligrosa y a la vez puede ser peligroso para todos. 









sábado, 28 de octubre de 2017

En busca de una fe sincera


Opinión de JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Aquel día, dejo todas las cosas del pasado, con la esperanza de, por medio de ese despojo, ser más.

Estaba dispuesto a ir hasta el fin del mundo si allí pudiese purificar su sentir. Pero gran parte de los males que sentía, se los debía a sí mismo... durante demasiado tiempo se alimentó de mentiras, historias retorcidas y sueños vacíos. Su corazón latía por debajo de aquel enorme monte de basura.


Decidió despojarse.

Aquel día, dejo todas las cosas del pasado, con la esperanza de, por medio de ese despojo, ser más. Expulsaba el mal de sí mismo, para ponerse a descubrir el bien que presentía lo acompañaba siempre, desde siempre, pero que hacía mucho tiempo sofocaba.
Las lágrimas y los gemidos de su sufrimiento le daban fuerza.

Sin nada en las manos y con todo el camino por delante, sintió un alivio que ninguna palabra puede explicar. Sin tener nada, se quedó con lo más importante: poder de darse y, entregándose al mundo y a los otros, contaba, de esa forma, reconquistar un corazón puro.
Caminaba muchas veces con los ojos cerrados, la boca cerrada, inspirando y exhalando el aire de forma profunda.

El camino era duro, cada paso adelante era una conquista de la luz a las tinieblas, de la eternidad a la muerte, del amor al egoísmo. La resistencia era firme y permanente. Un solo descuido y la tragedia sería segura.

Se arrepentía y se perdonaba.

Amar no es estar presente en momentos aislados. Es estar presente, siempre. Es el coraje de creer de forma honesta, aún contra toda la historia, las evidencias y las previsiones.

Encontró la fe sincera que buscaba siguiendo el rumbo de sus pasos. No es un destino ni un paraje, es un recorrido personal en dirección a lo eterno.

Ilustración Carlos Ribeiro




miércoles, 25 de octubre de 2017

Mi manantial 25 de octubre de 2017.



Salir al encuentro de Cristo.

La espera de Cristo por segunda vez es el fijarse en Jesucristo con serenidad en las cosas cotidianas y sencillas, en camino de conversión. 







LA GRACIA del Miércoles 25 de Octubre de 2017



Cristo nos muestra la vida humana; lo que todos hemos recibido y que todos hemos de compadecer ante Dios para responder por lo que Èl nos ha encargado. 








Arrepentimiento su lugar.



Después de la lectura (Mt 21, 28-32) se puede concluir que hay dos clases de cristianos en los hombres en general, pero aquí nos interesa los cristianos.









martes, 24 de octubre de 2017

Ayuda a otros y Dios te ayuda.




Un mensaje para pensar.







Valioso mensaje.



Hola esto me gusto.







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