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sábado, 24 de junio de 2017

¡El Diablo existe... gracias a Dios!



Nuestras representaciones del diablo son ‘figuras simbólicas’, pero no el mismo demonio, cuya realidad y actuación son verdades de fe reveladas en la Biblia.

No es de extrañar que, en un mundo secularizado, se dude de la existencia de ángeles y demonios. Pero es más sorprendente, cuando no escandaloso, que sacerdotes católicos, algunos incluso con gran responsabilidad en reconocidas y beneméritas instituciones de la Iglesia, pongan en duda su realidad y acción. Es lo que parece haber sucedido cuando, en la edición del 1 de mayo pasado del periódico español El Mundo, se refería al diablo como si fuese una creación humana, simbólica del mal.
Las polémicas afirmaciones fueron las siguientes: “bajo mi punto de vista, el mal forma parte del misterio de la libertad. Si el ser humano es libre, puede escoger entre el bien y el mal. Nosotros, creemos que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto Dios es libre, pero Dios siempre escoge hacer el bien, porque es todo bondad. Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal. Los condicionamientos sociales también representan esa figura, pues algunas personas se comportan así porque están en un ambiente donde es muy difícil hacer lo contrario”.

A pesar de todo se ha aclarado después que el autor de esa ambigua declaración “cree en lo que cree la Iglesia”, tal vez persista la duda sobre lo que la Iglesia realmente cree en relación al demonio, así como sobre la libertad de los fieles sobre esta materia. O sea: ¿Existe realmente el diablo? En caso afirmativo, ¿su existencia no contradice la perfección y bondad de Dios? Y aún más: ¿Puede un católico disentir de las enseñanzas de la Iglesia sobre este aspecto en particular?

La fe de la Iglesia, aunque sea personal en cada uno de sus fieles, es objetiva y universal, o sea, está determinada por la Biblia y por la Sagrada tradición, según el magisterio eclesial, intérprete auténtico de la revelación sobrenatural. Los fieles son muy libres de serlo o no, pero o en relación al contenido de la fe: no se puede ser católico ‘a la carta’ o ‘a voluntad de feligrés’, sino solo en la Iglesia y según su doctrina. Todos los católicos están obligados, por una cuestión de la más elemental coherencia, a profesar todas las verdades de fe que forman parte de la doctrina cristiana. Como decía San Juan pablo II, quien no cree en el demonio, no cree en el Evangelio. Negar, consciente y voluntariamente, una verdad de fe es un acto herético, que implica la excomunión, o sea la exclusión de la iglesia. Como no todas las cuestiones teológicas están decididas de forma definitiva, hay libertad de opinión entre los católicos en relación a esos preceptos doctrinales no definidos dogmáticamente, pero no en relación a los que, por el contrario, forman parte integrante del depósito de la fe.

Entre estos contenidos esenciales sobre los cuales no es lícito a ningún católico no estar de acuerdo o dudar, está precisamente la afirmación de la existencia de Dios, que es uno solo en trinidad de personas y cuya única esencia es el amor. Como muy acertadamente se escribía en el Mundo, “nosotros, cristianos, creemos que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, por tanto Dios es libre, pero Dios siempre escoge hacer el bien, porque es todo bondad”. Lo que se pone en cuestión es, entonces,  la existencia del mal: si Dios “es todo bondad”, ¡¿cómo se explica la realidad del mal?! ¡¿Si los hombres fueron creados a imagen y semejanza de Dios, que “es todo bondad”, cómo se entiende la maldad humana?!

La respuesta proviene de otra realidad, a la que se aludió también en el mismo texto: la libertad. Dios es libre y, por eso, su libertad es indefectible en la elección del bien. Las criaturas inteligentes por Él creadas, como los ángeles y los hombres, son también libres pero, como son seres limitados, su libertad no es infalible. Quiere esto decir que, aunque están natural y sobrenaturalmente  inclinados al bien, pueden, por defecto, optar por el mal, mientras su conocimiento y voluntad fueran imperfectos. Así se explica que algunos ángeles se hayan condenado, así como algunos hombres, aunque creados a semejanza de su Creador. El pecado es la opción consciente y voluntaria del mal, que es irreversible por la condenación eterna. Los demonios y las almas que están en los infiernos ya no se pueden arrepentir, y los ángeles y los santos ya no pueden pecar, no porque hayan dejado de ser libres, sino porque su libertad ha dejado de ser imperfecta, precisamente por la gracia de la bienaventuranza celestial.

En este sentido se deben entender tan polémicas declaraciones:”Hemos hecho figuras simbólicas, como el diablo, para expresar el mal”. O sea, nuestras representaciones del diablo son de hecho ·figuras simbólicas”, pero no el propio demonio, cuya realidad y actuación son verdades reveladas en las Sagradas Escrituras. Como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: “el Mal no es una abstracción, sino que designa a una persona, Satanás, el Maligno, el ángel que se opone a Dios” (nº2851). A veces se dice que alguna persona o cosa ‘es el diablo’, para así expresar que algo o alguien, es muy malo, pero es obvio que esas expresiones tienen que ser entendidas en sentido figurado; del mismo modo como cuando se dice de alguien que ‘es un ángel’, porque es muy bueno, o que un estado de mucha felicidad ‘es el cielo’.

El demonio es real, existe y actúa... ¡gracias a Dios! Afortunadamente, también él está bajo el poder del Creador, como criatura que es: todos los seres están bajo el poder de Dios, único Señor del universo. Por eso, el creyente sabe que, a pesar de no poderlo negar, sin caer en herejía e incurrir en la perspectiva de excomunión, la existencia y acción del demonio, no debe temerlo, porque más puede, de hecho, el amor de Dios.

Bien vistas las cosas, la existencia del demonio es incluso bastante positiva, porque es prueba de nuestra libertad, el mayor don de Dios a la humanidad, creada a su imagen y semejanza. También es una muy gratificante explicación para el mal que descubrimos en nuestro corazón, como reconocía un converso que, antes de ser católico, pensaba que las tentaciones eran expresión de su maldad intrínseca y, por eso, se detestaba a sí mismo. Cuando supo que, al final, eran cosa del diablo, quedó tan aliviado que dice que, la existencia del demonio y de las tentaciones, son de las verdades más consoladoras de la fe cristiana!

Nota final: sentido pésame a las familias de las víctimas de los incendios, así como una palabra de solidaridad para cuantos en él perdieron todos sus bienes. Por ambos he rezado mucho especialmente en estos días. Hago también míos los votos de todos nosotros: ¡es necesario que tragedias de esta naturaleza no sucedan nunca más!

http://observador.pt/opiniao/o-diabo-existe-gracas-a-deus/

Con los ojos en el infierno

OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

Las lágrimas son gotas de pasión pura que explotan de forma lenta en los ojos de quien sufre.

En nuestro corazón, damos morada a personas, lugares, tiempos y cosas... recuerdos de lo que es, de lo que fue y de lo que podría haber sido... sueños de lo que queremos, de lo que todavía deseamos y de lo que esperamos que venga a ser.

Se sufre porque se ama, se llora cuando se ve esta vida tan frágil como es ella, en esta tierra en que los males intentan, sin cesar, destruir todo aquello que el bien ha construido.

Un infierno es una tierra donde la creación es destruida. Casi siempre como resultado de la voluntad de alguien que prefiere la guerra a la paz, la oscuridad a la luz, el humo a una brisa de aire puro.

El bien se renueva sin fin. Es siempre más fuerte. Puede el mal arrasar, en un solo día, lo que el bien lleva construyendo durante años... pero todo será edificado de nuevo, con el mismo espíritu, la misma fuerza y la misma finalidad.

Las emociones no son solo el motor de la mayor parte de nuestros gestos, son también parte esencial de los propios pensamientos más complejos. A veces nos llevan al desánimo, de la misma forma que, en otros momentos, nos insuflan de un poder capaz de levantarnos y hacer volar por encima de cualquier abismo.

Del peso bruto de nuestro luto a la alegría de una conquista dura... necesitamos llorar por muchas razones y emociones. Y si necesitamos, por eso mismo, debemos.

Con los ojos en el infierno... se llora.

Pero quien ama y llora se mantiene siempre bien cerca del cielo.



(ilustração: Carlos Ribeiro)


jueves, 22 de junio de 2017

Alimento del Alma La principal víctima de las rupturas matrimoniales: los hijos



Los padres deben evitar la ingenuidad de pensar que, aun tomando precauciones, su ruptura no va a tener consecuencias negativas en los hijos.









Controversias sobre la Renovación Carismática | Entrevista a Fray Nelson Medina, O.P.



Christian Huerta entrevista a Fr. Nelson Medina sobre la Renovación Carismática Católica. ¿Por que suele haber resistencias contra este Movimiento? ¿Se pueden aclarar las dudas sobre el Don de Lenguas? ¿Cuáles son los puntos fuertes de la Renovación? 








Papa Francisco: el matrimonio no es «mientras dure el amor» sino «para siempre»



El papa Francisco ha dedicado su catequesis a explicar que la santidad es posible porque Dios nos ayuda con su gracia. También he recordado que el matrimonio cristiano es para toda la vida.     









sábado, 17 de junio de 2017

Somos quienes somos, no importa dónde nos encontremos.

OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS


La identidad de cada uno de nosotros depende del encuentro constante de nuestro interior con sus circunstancias.  Pero también es verdad que las personas no cambian su esencia de forma súbita, a pesar de lo que puedan prometer. Así, un cambio de ambiente no significa una alteración en el interior.

La educación y el medio donde crecemos son factores que condicionan la construcción de quien somos, pero no serán tan determinantes como se acostumbra juzgar.

Alguien honesto no se vuelve deshonesto sólo por convivir con gente menos virtuosa. De la misma forma, una persona deprimida no se animará solo por estar rodeada de optimistas.

Es extraño que haya quien considere y evalúe a los otros solo por las circunstancias donde los encuentra. Mas, hay incluso quien haga encadenamientos extraños tales como: si una determinada persona es pobre, luego es triste y tendrá envidia de quien tiene más que él. .. Error grosero que muchas ve4ces se tiene como certeza probada. Un villano puede sonreír mucho, pero no por eso deja de ser quien es.

Hay quien sufriendo alguna pobreza de espíritu, se adapta de forma demasiado flexible al medio en que se encuentra, no por simpatía, sino más bien por una necesidad de encontrarse y sentirse acogido. ¿Qué tipo de amistas puede tener aquel cuyo corazón está tan débil que cambia de rumbo en función de los vientos?

Están también los que no cambian de acuerdo con las estaciones, compañías u ocasiones. Esos son fuertes. Se construyen de forma lenta, pero segura y sostenida. Todas las noches se renuevan y todos los días se fortalecen. Son firmes porque saben de dónde vienen, quienes son y quieren ser... o, por lo menos, quienes no quieren ser.

Cada uno de nosotros es señor de su destino, por eso es responsable de aquello que hace con lo que le fue dado. Quien abdica de su libertad por causa de las opiniones ajenas se hace esclavo de las apariencias.


(ilustração: Carlos Ribeiro)

domingo, 11 de junio de 2017

Los hermanos: una especie en vías de extinción



Mucho antes de ser un ideal de la Revolución Francesa, la fraternidad ya era un principio de los cristianos. Con tantos ataques a la vida, al matrimonio y a la familia, los hermanos son una especie en vías de extinción.

 “Si quieres ver  un niño feliz, dale un hermano. Si quieres ver a un niño muy feliz dale muchos hermanos”, decía Fernando Ribeiro y Castro, fundador de la Asociación Portuguesa de la Familias Numerosas (APFN) y de la Confederación Europea de Familias Numerosas (ELFAC). Con su mujer, Leonor, tuvo una muy numerosa y, por tanto, muy feliz familia: ¡13 hijos! En forma de testamento –falleció en 2004- dejó esa frase, especialmente apropiada para el Día de los Hermanos, que ocurre todos los años, el último día del mes de Mayo.

En un calendario repleto de los más variados días internacionales y mundiales, hacía falta un Día de los Hermanos: la circunstancia de haber sido portuguesa la iniciativa para su creación mucho honra a nuestro país, donde u8na experiencia pionera de esta celebración tuvo lugar, antes aún de haber ganado este dato relevancia internacional. Como se recuerda en el sitio de la APFN: “La Confederación Europea de las Familias Numerosas, en una deliberación tomada por su asamblea general el 18 de septiembre de 2014, decidió proclamar, instituir y celebrar el Día de los Hermanos el31 de mayo de cada año, después de una primera experiencia realizada en Portugal en ese año”. Una conmemoración que está, ahora, especialmente asociada a la entrañable memoria de Fernando Ribeiro de Castro.

 “Un Día de los Hermanos –se lee también en ese mismo sitio- es una fiesta familiar por excelencia – es una calurosa celebración familiar en su horizontalidad y, en el sentido exacto de la palabra, fraternidad. Ahora bien, el mes de mayo es el mes donde se señalan algunas celebraciones familiares, como el Día de la Madre (En Portugal, en el primer domingo de mayo) y el Día internacional de la familia, declarado e instituido el 15 de mayo por una deliberación de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1992”.

Por una feliz circunstancia, en este mes de mayo, dos pares de hermanos portugueses fueron destacados, por muy diferentes motivos. Primero, los hermanos Francisco y Jacinta, que el papa canonizó en la celebración eucarística que presidió en Fátima, el pasado 13, centésimo aniversario de la primera aparición mariana en  Cova de Iria. En esa echa también, por curiosa coincidencia, otros dos hermanos portugueses- ¡inédita proeza!- ganaron el festival de Eurovisión: Lucía y Salvador Sobral.

Mucho antes de ser un ideal de la Revolución Francesa, la fraternidad era ya un principio y una realidad predicada e intensamente vivida por los cristianos. Los relatos de los Hechos de los Apóstoles, cuya autoría se atribuye al evangelista Lucas, son especialmente expresivos de cómo los primeros cristianos vivían esa fraternidad que, entre ellos, tenía los contornos de una verdadera vida comunitaria. Aunque, posteriormente, no se haya sido posible mantener ese estilo de vida y de practicarla, excepto en algunas instituciones religiosas, la verdad es que la fe, a pesar de ser un don personal, por el cual cada fiel tendrá que dar cuentas al Creador, no puede ser vivida sino comunitariamente, o sea, en Iglesia. Como la eclesiología de la comunión, asumida por el Concilio Vaticano II, proclama, no hay lugar para un individualismo católico: no se puede ser verdadero cristiano al margen de los otros fieles, o sea, dispensando a los hermanos.

Por eso también, la única oración que el Señor nos enseñó, se reza siempre en plural, al “Padre nuestro que estás en los cielos”, a quien pedimos, entre otros dones, “el pan nuestro de cada día”. Además, el propio Cristo se hizo acompañar de un grupo de sus discípulos que, de esa forma, introdujo un estilo de vida comunitario. También los esposos cristianos son llamados a vivir, con sus hijos y otros familiares, una comunidad específica: sus hogares deben ser ‘iglesias doméstica’, donde la relación natural es sublimada por la celebración de la misma fe, esperanza y caridad.

Difícilmente se comprende Fátima, si no se reconoce el ambiente profundamente cristiano de las familias de los Pastorcitos. No solo eran primos carnales, o medio hermanos –la madre de los dos más jóvenes era hermana del padre de Lucía- como los dos Marto eran hermanos. Este parentesco fue importante, sobre todo para Jacinta, que encontró en el hermano el apoyo que los padres no siempre le dieron. Por eso, cuando los dos fueron detenidos y aterrorizados por el administrador el Concejo, los padres  Marto no intervinieron, por lo que fue Francisco quien de hecho animó a la hermana, a quien más costó aquel aparente abandono de sus padres. ¡Qué buenos patronos para el Día de los Hermanos!

Portugal es uno de los países europeos con más baja natalidad y, no obstante, la mayoría de la izquierda continúa apostando por medidas contra la vida, sea fomentando el aborto, sea incentivando la eutanasia. No hay políticas que estimulen las familias numerosas a nivel de población, de la educación o de la salud. No se les facilita la opción por una educación de calidad en establecimientos no estatales, porque los precios estipulados en estas escuelas son muy superiores a los de tendencia gratuita enseñanza estatal que, por regla, es de menor calidad, pero más caro a los contribuyentes que las escuelas con contrato de asociación.

Se atenta contra la familia natural y el matrimonio, en beneficio de otras uniones que, en algunos casos, hasta excluyen la natalidad: a propósito de la “Guarda compartida” y bajo el auspicioso lema “Matar (¡sic!) el matrimonio conyugal, hacer nacer al matrimonio parental”, dos jueces De derecho, de los Juzgados de Familia y Menores de Lisboa y Mafra, disertaron el pasado día 30, en el Seixal, después de haberlo hecho en el Barreiro, en Oeiras, en Sintra, en Évora y en Vila Franca de Xira: ¡una auténtica tournèe ‘conjugalícida’! Y, en el caso de Liliana Melo, fue la propia Seguridad Social quien retiró a esta pobre madre la casi totalidad de sus hijos, y también separó, impidiendo la convivencia de los hermanos entre sí.

Con tantos ataques a la vida, al matrimonio y a la familia, no extraña que se celebre el Día de los Hermanos: a fin de cuentas, es una especie más en vía de extinción...

sábado, 10 de junio de 2017

Las urgencias no son lo más importante

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

En este nuestro mundo hay crisis todos los días. Suenan las alarmas por todos los lados. En su mayoría, las noticias son sorpresas negativas que reclaman, de forma ruidosa, una respuesta inmediata y definitiva.

La verdad es otra. Andamos lejos de lo que es importante, porque nos preocupamos en acudir a todas las urgencias. Lo que es importante nos parece tener una importancia tal que... puede y debe ser después, con más calma y con ideas más ordenadas.

Hay muchas personas que solo se motivan cuando el plazo final está a punto de llegar. Cree que las cosas importantes no lo son porque... parecen ser postergables.

Ahora bien, la vida está hecha de elecciones y nuestro tiempo es limitado. Es importante saber qué decir y qué callar. Lo que escoger, por muy malo que pueda parecer, y lo que desechar, por muy bueno que pueda parecer.

Nuestra vida y la de los que nos son próximos sigue su camino todos los días, de forma irreversible. Si decido estar lejos de alguien por algunos días, importa que yo sepa que jamás podré recuperar ese tiempo. De la misma forma, si nunca arriesgo nada y dejo pasar sucesivas oportunidades de hacer algo importante por mí o por alguien... es bueno que tenga conciencia de que la principal responsabilidad por eso es y será siempre mía.

Cualquier momento es bueno para revisar el orden de nuestras prioridades.

Pero, es bueno tener un plan B. Una idea de lo que es esencial, cuidando de eso con empeño y asiduidad. Si las urgencias se desmoronaran todas en una sola noche, no caeríamos en el abismo de la vida absurda.

Ningún hombre se baña dos veces en las mismas aguas del mismo río.
Es un buen criterio tratar solo de lo que es importante, desechando todo lo que no es, por más urgente que sea.

Tal vez lo más importante de nuestras vidas sea precisamente lo que insistimos en posponer.


(ilustração de Carlos Ribeiro)


miércoles, 7 de junio de 2017

HABLAR CON AMOR O CALLAR CON AMOR



Hablar con amor o callar con amor.






La conciencia moral cristiana frente a la conciencia moral griega.



Aun cuando la Edad Media consideró, con mucho respeto la moral griega, es un hecho que en el intento por conservar todo lo perenne de ella, tuvieron que rehacerla casi por completo. en la moral griega de virtudes y vicios, los actos humanos buenos o malos han de estar vinculados a cualidades permanentes, es decir, a hábitos estables que van determinando el modo de ser de la persona más allá de sus actos singulares.









martes, 6 de junio de 2017

LA GRACIA del Martes 6 de Junio de 2017



Ante los problemas Dios te pide que no detengas tu vida porque Él tiene algo Más que decirte y ofrecerte.










sábado, 3 de junio de 2017

Políticos a corto plazo


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

En los tiempos en que se levantaban catedrales, muchos fueron los hombres que soñaron y trabajaron por algo, aunque supieran que nuca lo irían a ver terminado. Aceptaban con humildad que su propio valor residía, no en ellos, sino en la grandeza de lo que construían. Luchaban por la edificación de una cosa que solo sus hijos o sus nietos verían construido. Sí se preocupaban de no buscar otro provecho sino el de saber que habían hecho su parte del camino.

Corresponde a cada uno de los que tienen la responsabilidad de representar a su comunidad decidir de acuerdo con lo que fuera mejor para todos. Los que ya son miembros activos y los que han de ser, para con los cuales tienen el deber de dejar las condiciones necesarias para que puedan vivir bien y que, en paz, busquen su felicidad y la de sus descendientes.

Pensar solo en sí mismo y en sus intereses, o tener un horizonte solo hasta la fecha de las próximas elecciones  debía ser considerado un crimen.

El planeta es la más bella de las catedrales. Tenemos el deber de no contribuir  a su destrucción, aunque puede que no lleguemos a ver el final de esa obra.

Los mares, el cielo y la tierra son dones que tenemos la obligación de preservar, aunque esa obra no se concluya en el tiempo de nuestros días.

El que no se acuerda de aquellos que nos confiaron el mundo en que vivimos, y no tiene presente a aquellos que ha de venir después de nosotros, olvídese de que el mundo es aún más de ellos que nuestro.


(ilustração de Carlos Ribeiro)

sábado, 27 de mayo de 2017

No se debe ceder a un chantaje. Nunca.

OPINIÓN  DE  JOSÉ  LUÍS  NUNES  MARTINS

Los terroristas pueden y deben ser combatidos, sea atacando sus raíces sea controlando las condiciones que les son favorables.

La amenaza intenta dominar al otro a través del miedo. En el fondo, quien se somete cree que, de esa forma, tendrá paz. Pero, no es así. Nunca es así. Ceder a un chantaje es crear un precedente enorme, es abrir una puerta que nunca más se conseguirá cerrar.

Después de un chantaje siempre viene otro. Y desde el momento en que entregamos aquello que nos quieren quitar, estamos ante ellos, y ante nosotros mismos, aceptando ese mismo cambio como si fuese una regla del juego de la convivencia.

Ceder ante quien quiere obtener algo de nosotros bajo amenaza es suscribir un compromiso de rendición. Es tornar lo imposible posible y aceptar que, al final, el miedo es más fuerte que nuestros valores y principios.

El terrorismo persigue alcanzar nuestra paz, intentando crear una inseguridad que nos impide vivir bien y de forma confiada.

Es importante dar noticia de su existencia y sobre las cosas que hace, pero nada más que eso.
A los chantajistas se les combate con la firmeza de las convicciones de quien ve en ellos una debilidad disfrazada de fuerza, que importa no alimentar.

Una de las mayores armas contra el terrorismo es ignorarlo. No escucharlo. No hacerle eco. No darle lo que nos quiere extorsionar. No someternos ni al poder de su fuerza ni a su voluntad de poder.


(ilustração de Carlos Ribeiro)

http://rr.sapo.pt/artigo/84682/nao_se_deve_ceder_a_uma_chantagem_nunca

sábado, 20 de mayo de 2017

“¡Tenemos Madre!”




Es natural que los padres se alegren con los éxitos de sus hijos, pero no es corriente que asuman sus culpas cuando sufren la tristeza de que un hijo los hiera con la indignidad de un comportamiento criminal.

No escuché sin emoción, el día 13 de mayo, en el recinto del santuario de Fátima, como muchos otros millares de fieles, las palabras del Papa Francisco: “¡Queridos peregrinos, tenemos Madre, tenemos Madre! Agarrados a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se asienta en Jesús (...). Sea esta esperanza la alabanza de la vida de todos nosotros! Una esperanza que nos sustenta siempre, hasta el último suspiro!”

De lo que es ser madre habla un desconocido episodio que, después de reveladas las tres partes del secreto de Fátima –la visión del infierno, la conversión de Rusia después de su consagración al Inmaculado Corazón de María y el atentado mortal contra ‘el obispo vestido de blanco’- bien pudiera ser considerado como un nuevo secreto de Fátima. No es que yo haya sido vidente de ninguna aparición o visión sobrenatural, pero fui confidente de un hecho que está relacionado con la primera venida de San Juan Pablo II a Cova da Iria y que no me consta que ya haya sido revelado.

Corría el año 1982 y, y en acción de gracias por haber sobrevivido al atentado que sufriera el día 13 de mayo de 1981, en plena plaza de San Pedro, en Roma, San Juan pablo II vino a Fátima, en la misma fecha del año siguiente, para agradecer la protección que, en ese día, aniversario de la primera aparición mariana en Cova da iria, Nuestra Señora le dispensara, salvándole la vida. Pero, ya en Fátima, acontecería un lamentable incidente: un ciudadano español, Juan Fernández Krohn, envuelto en la sotana, se aproximó al Santo padre con un arma blanca. Gracias a la pronta intervención de las fuerzas de seguridad, el atentado no tuvo resultado y su autor fue rápidamente inmovilizado y retirado del local.

Juan Fernández Krohn nació en 1948 y frecuentó el Seminario de Ecône, en Suiza, donde fue ordenado presbítero por el arzobispo francés Marcel Lefebre, pero rápidamente se desvinculó de esa organización tradicionalista.  Por el hecho de haber atentado contra el romano pontífice, quedó automáticamente excomulgado, o sea fuera de la Iglesia católica, de la cual ya eventualmente se excluiría al adherirse al movimiento integrista del obispo cismático francés. Después de su atentado contra el Papa fue condenado, por un tribunal portugués, a seis años de prisión pero, cumplida a penas la mitad de la condena, fue liberado y expulsado del territorio nacional. Se estableció en Bélgica y, habiendo ya abandonado el ministerio sacerdotal, que prácticamente nunca ejerció, trabajó como periodista.

Poco más habría que añadir a este triste episodio de este tan triste personaje,si no hubiese sido un desarrollo ocurrido en uno de los días siguientes al de su fracasada tentativa de asesinar a San Juan Pablo II. El hecho me fue relatado entonces por una testigo ocular, ya fallecida, pero como no corro peligro de traicionar la confianza en mí depositada, ni de cometer ninguna deslealtad, nada obsta a que, treintaicinco años después, lo revele aquí.

Uno de los días siguientes al atentado frustrado contra San Juan pablo II, un matrimonio español  muy discreto llamó a la puerta de la Nunciatura Apostólica, en Lisboa, donde se alojó el Santo Padre durante su estancia en nuestro país. El semblante de ambos era grave, pesaroso y su actitud era tan reservada, que no se apercibió de ellos la comunicación social. Eran los desolados padres del frustrado asesino que, así que supieron por la prensa  del acto trastornado de su hijo, quisieron ir, personalmente, a pedir perdón al Papa. Nada los obligaba a hacerlo, porque el autor del atentado era mayor  y, por eso, sus progenitores no tenían ninguna responsabilidad en aquel acto criminal. La naturaleza infamante de la acción incluso hacía comprensible que, por el contrario, se hubiesen remitido a un comprensible silencio o incluso ocultases un parentesco que, en aquellas tan penosas circunstancias, era particularmente vergonzoso. Pero pudo, con todo, su enorme sentido de justicia y dignidad que, cuanto más los honra, tanto más acusa al hijo, cuya actuación desmerecía aquellos padres.

Es comprensible que los padres se alegren con los éxitos de los hijos, porque son suyos también. Pero no es tan corriente que asuman sus culpas, que den la cara cuando sufren la tristeza de un hijo que los hiere con la indignidad de un comportamiento criminal. Estos padres, no obstante su inmenso dolor por saber que su hijo había atentado contra el Santo Padre, no se escondieron en un cómodo anonimato, antes bien hicieron suya la culpa de él y tuvieron la valentía de pedir perdón por su hediondo crimen.

Así hace también la iglesia con sus hijos pecadores: no los echa fuera ni abandona en la hora de la deshonra porque, como buena madre que es, los acoge y perdona, si verdaderamente se arrepienten. Pero puede su amor a la verdad y su caridad,  que su autoestima o imagen pública.


Como decía el papa Francisco, en la conclusión de su homilía en la celebración eucarística de la canonización de Francisco Marto, la Iglesia “brilla cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica en amor”. En una palabra, cuando “el rostro joven y bello de la Iglesia”, se manifiesta no como poderosa organización, sino como madre.

viernes, 19 de mayo de 2017

En las victorias, recordar las derrotas

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


¿Cuántos fracasos cuesta un éxito?

La victoria, cuando se alcanza con mérito y de forma justa, es siempre loable y admirable. Pero vencer y continuar siendo humilde es una recompensa aún mayor.

En tiempo de éxito, es importante que nos concentremos en los fracasos:

- Los que, por nuestro triunfo, fueron sobrepasados. Esos merecen nuestro respeto, más que nunca. Incluso porque algunos nos respetaron más de lo que alguna vez los respetaríamos, si hubiesen sido ellos los que alcanzasen la cima.

- Nosotros  mismos, cuando fallamos. Es importante reflexionar profundamente sobre lo que sentimos, como pensamos en esas ocasiones y reformular esas supuestas verdades, pues, muchas veces, son mentiras que nos contamos a nosotros mismos y en las que creemos.

- Aquellos que fallan repetidas veces sin perder el entusiasmo. No dejan de creer en sí, y solo fracasan porque se ponen metas muy altas, que no desisten de alcanzar. Y que, de forma verdadera, honesta y tenaz, rehúsan bajar los listones que se proponen superar. Esos, a pesar de las apariencias, serán siempre vencedores, quizá más que cualesquiera otros.

- Están aún los que pierden. Son derrotados desde el instante en que desisten de luchar, renunciando a sí mismos y a los combates que les son posibles... Pierden, porque se pierden.

Por otro lado, cuando fueran otros los vencedores en las luchas en las que también nosotros hemos participado, debemos respetarlos por haber demostrado más talento y fuerza, por haber tal vez creído más.

Por fin, es importante que no olvidemos jamás que la peor derrota es aquella que se considera definitiva, así como una victoria puede ser  la peor de las derrotas si no se fuera capaz de pensar y sentir solo como un momento pasajero de la historia.


Los humildes en las victorias son grandes hasta en las derrotas.


(ilustração de Carlos Ribeiro)

http://rr.sapo.pt/artigo/84069/nas_vitorias_lembrar_as_derrotas
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