Diego García

diegodfgo@yahoo.es

Diego

blog

Diego García

diegodfgo@yahoo.es

Tu blog

Diego García

Diego García

diegodfgo@yahoo.es

domingo, 30 de abril de 2017

Fátima (1): ¿Apariciones o visiones?



En Cova da Iria los pastorcitos tuvieran visiones y no apariciones, pero el valor no es menor porque, como señaló Benedicto XVI, las visiones tienen una fuerza de presencia tal que equivalen a la manifestación externa sensible.

Todavía no ha sido el centenario de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima y ya abundan las alegaciones ‘desmitificadoras’ del fenómeno ocurrido en Cova da Iria, ahora reducido a una mera narrativa, que cada cual interpreta según su parecer. Los hechos ocurrieron del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, teniendo por protagonistas a tres niños: los hermanos Francisco y Jacinta Marto, que el papa Francisco va muy felizmente a canonizar el próximo día 13, y la prima de ellos, Lucía dos Santos, que fue la relatora de las apariciones.

Para algunos, todo aquello no pasó de un mero embuste político religioso, para el que fueran engañadas unas criaturas analfabetas que, a cambio de a saber qué cosa, se prestaron a ser videntes de absurdas apariciones celestiales. Para otros, es evidente que la maniobra tuvo mano clerical e intención marcadamente antirrepublicana, en tiempos en que la Iglesia Católica era ferozmente perseguida por los Alfonsos Costas de este país. También los hay que, aún afirmando ser fieles, miran con desdén este tipo de fenómenos, que reprueban en nombre de su impoluta racionalidad, más libre pensadora que verdaderamente católica. Es motivo para preguntar: ¿al final, en qué quedamos?

Quien lea las memorias de la Hermana Lucía, la vidente que sobrevive y relató los acontecimientos extraordinarios ocurridos en Cova da Iria en 1917, percibe de inmediato que, si alguna presión sufrieron aquellas tres criaturas, sea por parte del párroco, sea aún por parte de las familias – ¡que, al efecto, hasta recurrieron a vías de hecho!- fue precisamente en el sentido de obligarlas a desmentir las apariciones. También las celosas autoridades públicas hicieron de todo para obligar a los videntes a desdecirse o, por lo menos, revelaron el secreto que les había sido dicho por su celestial interlocutora.

La propia Iglesia portuguesa, desde el principio, no reaccionó positivamente a las apariciones. Sólo el 13 de mayo de 1922 se inició la investigación canónica relativa a los acontecimientos de Fátima, que concluyó ocho años y medio después, el 13 de octubre de 1930, con la aprobación del culto y de las apariciones, que no constituyen, con todo, materia de fe.

En este sentido, el Padre Anselmo Borges, en entrevista al Expreso, el 16-4-2017, afirmó: “Puedo ser un buen católico y no creer en Fátima, porque no es un dogma”. Es verdad que Fátima no es, y nunca podrá ser, un dogma, pero es poco probable que pueda ser un “buen católico” quien no acepte el veredicto de la jerarquía eclesial en relación a las apariciones, incluso porque la totalidad del mensaje atribuido a la ‘Señora más brillante que el sol’ es de una total e irreprensible coherencia evangélica. Además, ninguna revelación particular, como es el caso, puede ser reconocida por la Iglesia si no fuera absolutamente coincidente con la fe católica.

El P. Anselmo Borges igualmente declaró: “Es preciso también distinguir apariciones de visiones. Es evidente que Nuestra Señora no se apareció en Fátima. Una aparición es algo objetivo. Una experiencia religiosa interior es otra realidad, es una visión, lo que no significa necesariamente un delirio, pero es subjetivo”.

La distinción entre apariciones y visiones no es ninguna novedad pues, como recordó Benedicto XVI, cuando era Cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, “la antropología teológica distingue, en este ámbito, tres formas de percepción o “visión”: la visión por los sentidos, o sea, la percepción externa corpórea; la percepción interior; y la visión espiritual (visio sensibilis, imaginativa, intellectualis). Es claro que, en las visiones de Lourdes, Fátima, etc, no se trata de percepción externa normal de los sentidos: las imágenes y las figuras vistas no se encuentran fuera en el espacio circundante, como está ahí, por ejemplo, un árbol o una casa. Esto es bien evidente, por ejemplo, en el caso de la visión del infierno (descrita en la primera parte del “secreto”, pero se puede fácilmente comprobar también otras visiones, sobre todo porque no eran captadas por todos los presentes, sino solo por los “videntes”. De igual modo, es claro que no se trata de una “visión” intelectual sin imágenes, como acontece en los altos grados de la mística. Se trata, por tanto, de la categoría intermedia, la percepción interior que, para lo evidente, tiene una fuerza de presencia tal que equivale a la manifestación externa sensible” (Cardenal Joseph Tatziner, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, comentario teológico, en el Mensaje de Fátima, 26-6-2000
Siendo así, no ofrece duda que, de hecho, Nuestra Señora no apareció, en sentido técnico, en Cova de Iria. Que se haya tratado de una visión y no de una aparición no permite, con todo, afirmar que fue, como dice el P. Anselmo Borges, solo una “experiencia religiosa interior” de los videntes, ni que, no siendo “necesariamente un delirio”, habría sido algo meramente “subjetivo”.

Benedicto XVI, en su ya citado comentario teológico al mensaje de Fátima, aclara: “Este ver interiormente no significa que se trate de fantasía, que sería solo una expresión de la imaginación subjetiva. Significa, antes bien, que el alma recibe el toque suave de algo real pero que está más allá de lo sensible, volviéndose capaz de ver lo no sensible, lo no visible a los sentidos; una visión a través de los “sentidos internos”. Se trata de verdaderos “objetos” que tocan el alma, aunque no pertenezcan al mundo sensible que nos es habitual”. Aténgase a los términos usados por el Cardenal Ratzinger para describir las ‘arici0ones’ de Fátima: no “se trata de fantasía”, ni de “una expresión de la imaginación subjetiva”, sino de “algo real”, de “verdaderos ’objetos’”!

Prosigue Benedicto XVI, en su Comentario Teológico: “Como dijimos, la “visión interior” no es fantasía –al contrario que el término ‘visión imaginativa’, usado por D. Carlos Azevedo, en su entrevista a Público, el pasado día 21, podría llevar a creer –“sino una verdadera y propia manera de verificación. Lo hace, sin embargo, con las limitaciones que le son propias. Si, en la visión exterior, ya interfiere el elemento subjetivo, esto es, no vemos el objeto puro sino este nos llega a través del filtro de nuestros sentidos que tienen que operar un proceso de traducción; en la visión exterior, eso es aún más claro, sobre todo cuando se trata de realidades que por sí mismas sobrepasan nuestro horizonte.

Nada tiene de sorprendente este esclarecimiento si se tuviera en cuenta que, también en el Evangelio, se recurre con frecuencia a metáforas que facilitan la comprensión de los misterios de la fe: es obvio que el infierno no puede ser fuego, ni el cielo un banquete y, cuando Jesús dice que él es “la vid verdadera” (Jn 15,1), no se atribuye a sí mismo una naturaleza vegetal, sino que solo sugiere que, de la misma forma que los sarmientos están unidos al tronco y de él reciben la vida, así también los cristianos en gracia están injertados en Cristo, de quien les viene la energía que alimenta su vida sobrenatural.

 “Esto” –prosigue el Cardenal Ratzinger- “es patente en todas las grandes visiones de los santos; naturalmente vale también para las visiones de los pastorcitos de Fátima. Las imágenes delineadas por ellos no son en modo alguno mera expresión de su fantasía, sino fruto de una percepción real de origen superior e íntima”. Por tanto,  si se trata, como explica Benedicto XVI, de una “percepción real de origen superior e íntima” y “no solo expresión de alguna mera expresión de su  (de ellos, los pastorcitos) fantasía”, se impone una conclusión: su valor no es menor que si se hubiese tratado, en sentido técnico, de auténticas apariciones, pues “tiene fuerza de presencia tal que equivale a la manifestación externa sensible”. Razón que explica también que la Conferencia Episcopal Portuguesa, en su nota pastoral sobre el centenario de Fátima (Fátima, Señal de Esperanza para nuestro tiempo, Carta Pastoral en el centenario de las Apariciones de Nuestra Señora en Fátima, 2016) mantenga el uso del término “apariciones”, no siendo incluso técnicamente el más preciso. También el inquilino se refiere a la casa como siendo suya, aunque jurídicamente no sea su propietario.

Como sintetizó el entonces Cardenal Secretario de Estado, Ángelo Sodano, en la celebración eucarística de la beatificación de Jacinta y Francisco Marto, en Cova da Iria, el 13-5-2000, presidida por San Juan Pablo II, “la visión de Fátima se refiere sobre todo a lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos y describe el sufrimiento enorme de los testimonios de fe del último siglo del segundo milenio. Es un víacrucis sin fin, guiada por los Papas del siglo XX.


 http://observador.pt/opiniao/fatima-1-aparicoes-ou-visoes/

sábado, 29 de abril de 2017

¡Levántate y lucha por aquello que quieres!

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

No esperes por aquello por lo cual puedes luchar.

A veces, la esperanza degenera en simple pereza, dejando de esforzarnos por lograr por lo que deseamos, soportando las adversidades, tomándolas como pruebas a nuestra identidad –que también nosotros queremos conocer- haciendo de esas contrariedades escalones que nos permiten subir más alto.

El universo no se va a arrodillar y servir a tu voluntad, por más firme que ella sea, nunca... pero puede colaborar con tus sueños, en virtud de las obras de que fueres capaz. ¡Y por supuesto que es así!

No esperes por los otros Cada uno tiene sus luchas, sus armas y sus guerras, sus virtudes y sus desgracias. Mientras puedas luchar, no pidas o esperes que los otros lo hagan por ti. Cuando no... pide ayuda.

No desesperes. Casi siempre la llave que abre la puerta es una de las últimas...

A única altura en que no se puede fallar es cuando se intenta por la última vez. Pero nadie sabrá, con certeza, cual es. Algunos creen que ya acabaron, pero aún no han llegado ni la mitad. Otros creen que aún tendrán muchas más oportunidades, pero la última ya fue... sin que se den cuenta siquiera de eso, y, cuando se dan, ya es demasiado tarde.

Basta que ganemos una batalla para que todo tenga sentido. Pero, para garantizar que hemos conseguido vencer en una, debemos luchar en muchas, muchas. Un éxito vale los 1000 fracasos que puede costar... y es solo en el momento del éxito cuando se percibe que os fracasos, al final, no fueron fracasos.

Todos tenemos fuerzas que ignoramos. Solo  conseguimos  apreciarlas después de haberlas usado, ya cerca del límite, las fuerzas que sabemos que tenemos... y, así, surge un nuevo horizonte, cuando llegamos al punto que antes marcaba la frontera entre el cielo y la tierra. Siempre.

Cuando caigas, no permitas quedarte en el suelo mucho tiempo. Recuerda que sin fracasos no llegas allá.

(ilustração de Carlos Ribeiro)


viernes, 21 de abril de 2017

Soy más que la añoranza de ti

OPINIÃO DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Hoy no te puedo tocar. La melodía de tu voz, el perfume de tu piel y el abrazo suave de tus besos son, en este momento, solo pedazos sueltos que la imaginación produce en mi memoria.

Siento tu ausencia pero, en ese dolor, siento también tu presencia. No consigo arrancar al silencio una sola palabra tuya. Pero sé que estás aquí...

Escoger siempre es eliminar opciones. Te escogí y continúo escogiéndote. Incluso aunque no te pueda sentir sino es por la fe en el amor. No oigo tu corazón, mas siento mi latido como si fuesen dos.
Estás en mí, porque te das a mí en cada gesto. Estoy  en ti, porque te amo. Soy quien soy por ti y para ti.

Te sueño danzando entre las cuerdas de las gotas de lluvia que caen, tocando en ese arpa celestial la melodía de nuestra vida a dos.

Tal vez te demores, pero yo nunca me cansaré de esperar. Tarda lo que tuviera que ser. No te apresures. Tenemos la eternidad. Claro, en este momento, quería sentir el aliento de tu respiración... pero la verdad es que ninguna espada nos puede separar. Ni el mal, pues el bien está con nosotros. El tiempo corre a nuestro favor y yo espero.

Sí. La respuesta es sí. Estoy bien.

Faltará poco para poder oírte llamarme por el nombre... aunque tarde mucho.

No consigo siquiera pensar en  amar a quien, como tú, me acepta con todas mis flaquezas. ¿A quién, sino a ti, debo entregar mis fuerzas y talentos?

Nuestro amor es un mar. Infinito, fuerte y persistente, jamás se cansa... y, a pesar de las mareas, nunca deja de estar vivo. Y nosotros vivimos en lo íntimo de ese mar... envueltos en la paz del abrazo que nos unió.

Señora de mis silencios y de mis tempestades... Sí. Estás aquí. Te siento, aunque solo con el corazón. Pero tampoco ninguna otra verdad me importa.

¿A mí? A mí me basta saber que estás aquí.



(ilustração de Carlos Ribeiro)


martes, 18 de abril de 2017

Por qué Fátima es más actual hoy que hace 100 años





Un estudio del contexto que abrió las puertas al primer marxismo, basado en análisis económicos.

Y luego, una exploración del mostró creado pro Carlos Marx: el odio como oferta de desquite para distintos sectores de la sociedad.

Al final, una calificación sobre los tres frentes en que se está ya desenvolviendo la lucha anunciada por la Santísima Virgen en Fátima:

1. Un frente intelectual que debe se enmascarar al cientificismo.

2. Un frente social, que debe matar de hambre al odio, que busca su justificación en las injusticias. Este frente implica un compromiso serio contra los diversos modos de opresión a los más diversos sectores de la sociedad.

3. Un frente Espiritual, pedido expresamente por la Virgen María en Fátima, en la forma de conversión, penitencia y oración.






Diego Garcìa.






Cómo llegó la Iglesia a entender que María fue redimida sin pecado



Entre los siglos XII y XIV, los principales autores de la escolástica se encontraron delante de una dificultad muy difiicl de resolver: ¿Como conciliar la Inmaculada Concepción de María Santísima con el dogma de la Redención Universal de Cristo? En otras palabras, si Nuestra Señora fue exenta del pecado original desde el primer instante de su concepción significa que los méritos de la pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo no serian aplicados a Ella, y, por consiguiente, la Redención no seria universal, pues habría una excepción, lo que implicaría un negar el dogma, lo que no es posible.










martes, 11 de abril de 2017

LECTURA ESPIRITUAL - msan - Martes Santo



Lectura espiritual, que nos hace pensar.

San Basilio. 









Así es la historia de John Bruchalski: de practicar abortos a dirigir la mayor clínica provida en Virginia



Era un reconocido médico abortista en Virginia (Estados unidos). No tenia escrúpulos a la hora de acabar con la vida de los recién nacidos. Sin embargo, la vida de John Bruchalski dio un giro de 180 grados durante el viaje a Guadalupe (México) cuando experimento una conversión religiosa.










sábado, 8 de abril de 2017

Entrebista a Saulo Medina



Entrevista que le hice a un psicólogo próvida Saulo Medina, sobre el aborto. Conversación clara.





Diego García.




La Iglesia y el ‘negocio’ de los matrimonios nulos



Sin ninguna prueba, se infama a la justicia eclesial, que se acusa de corrupta, al sugerir que las declaraciones de nulidad matrimonial se compran y se venden...

El título es escandaloso, pero el artículo “¿Al final mi madre tenía razón?, de María Filomena Mónica, en el Expreso del 4 de marzo pasado, no lo es  menos.

La doctrina canónica sobre el matrimonio es compleja, porque exige conocimientos teológicos y jurídicos y, por eso, es natural que, quien no los tiene, no logre hablar del tema con un mínimo de propiedad.

Algunos ejemplos. La expresión “parroquias mundiales” es, en términos eclesiásticos, un absurdo y una contradicción, porque es propio de la parroquia y  su carácter sectorial (se calla, pretendía decir ‘parroquias de todo el mundo’, pero no dice...). La aludida ·abolición del latín” tampoco corresponde a la realidad porque se continua usando en la liturgia, principalmente en las celebraciones internacionales. Además, el Concilio Vaticano II expresamente recomendó que se celebre la misa en esa lengua, que es el oficial de la Iglesia.  Es en latín la versión típica de los textos del magisterio papal, generalmente citados por las primeras palabras, precisamente en lengua latina.

La falta de rigor conceptual y terminológico es aún más patente cuando se abordan, con enorme superficialidad, cuestiones canónicas. Por ejemplo, continuamente se confunde ‘anulaciones’ con ‘declaraciones de nulidad’. La anulación presupone un acto válido, que después se anula: es lo que sucede cuando es decretado el divorcio de un matrimonio civil. La declaración de nulidad, por el contrario, es el reconocimiento por el tribunal, civil o eclesiástico, de la inexistencia de un verdadero matrimonio.

La Iglesia no ‘anula’ matrimonios, pero puede declarar la nulidad de lo que, aunque pareciese un verdadero matrimonio, nunca lo fue. Por eso, después de la anulación del matrimonio civil, los cónyuges quedan divorciados, pero después de la declaración de nulidad del matrimonio canónico, los aludidos cónyuges quedan solteros: como nunca se casaron válidamente, siempre lo fueron. Por tanto, cuando dice que iría ‘a pedir la anulación? Del matrimonio, en rigor debería decir que iría a pedir la respectiva declaración de nulidad, lo que, en términos jurídicos, y también civiles, es totalmente diferente...

También escribió: “Nótese que la Iglesia no reconoce la anulación total del matrimonio, visto que este es un sacramento y por tanto indivisible: solo admite que sea declarado nulo”. Al contrario de lo que se puede suponer, una eventual anulación, lo mismo en el derecho civil, tendría prácticamente los mismos efectos que la declaración de nulidad y, por tanto, es absurdo decir que la Iglesia “solo admite que sea declarado nulo”. Una vez declarada judicialmente, de forma definitiva, la nulidad del matrimonio, cesan todos sus efectos jurídicos, con la excepción de los derechos adquiridos por la prole, se la hubiera.

Por otro lado, al contrario de lo que se dice, la indisolubilidad matrimonial no es exclusiva del matrimonio católico, ni deriva de su naturaleza sacramental: también el casamiento natural celebrado válidamente entre dos no cristianos es indisoluble, según la doctrina católica. Por eso, un no católico casado solo civilmente, no puede contraer nuevas nupcias mientras se mantuviera ese matrimonio, y no solo del católico, fue enseñado por Jesucristo, cuando declaró que ya era así en el ‘principio’. (cf Mt 19, 3-9).

Al contrario de lo que se afirma, la infidelidad conyugal nunca fue, ni ahora es, fundamento para la declaración de nulidad matrimonial. Si, para lograr esa declaración fuese suficiente ser infiel, todos los matrimonios en que alguno de los cónyuges hubiese sido infiel serían nulos y, quien quisiese que la Iglesia declarase inexistente su matrimonio, le bastaría cometer adulterio... La fidelidad matrimonial es exigida a los fieles católicos, pero la infidelidad, por sí sola, no es fundamento para una declaración canónica de nulidad matrimonial.

También se afirma que la “anulación” –o mejor dicho, la declaración de nulidad- “sólo podía darse cuando no hubiese habido relación sexual entre los cónyuges”. Es verdad que el matrimonio ‘rato e não consumado’, o sea celebrado válidamente pero sin que haya llegado a haber la unión de los cónyuges, puede ser disuelto por el Papa que, después de la consumación, ya no puede deshacer. Mientras tanto, puede haber matrimonios válidos entre cónyuges que no tienen entre sí relaciones sexuales, así como casamientos nulos entre personas que conjuntamente tuvieran descendencia.
Dice aún, en tono provocador, que a “La Iglesia las sabe todas”. Pues sabe, porque es maestra y madre de todos los que, por el bautismo, son hijos de Dios y sus discípulos y, como tales, participan de su saber. Desgraciadamente, no parece ser su caso...

Más grave, con todo, es lo que insinúa cuando afirma que su madre le “confesó que la anulación de matrimonio dependía sobre todo del dinero”. Sin ninguna prueba, difama la justicia eclesial, que acusa de corrupta, al sugerir que las declaraciones de nulidad se compran y se venden... Gracias a Dios, los jueces eclesiásticos, más allá de experimentados jurisconsultos, son indulgentes y misericordiosos pastores que, por cierto, le hacen más patente esta gravísima ofensa.

La autora hace gala al declarar, varias veces, que no pertenece al “rebaño” católico. Respetando esa su infeliz opción, hay que rezar para que regrese al redil del buen pastor, porque sólo Cristo es “camino, verdad y vida” (Jn 14, 6).

A pesar de todo no todas las uniones pueden ser consagradas por el sacramento del matrimonio, Cristo-como el Papa Francisco no se cansa de repetir- no desdeña ni excluye a nadie. No solo absolvió a la mujer adúltera, condenando con todo su pecado (cf. Jn 8, 3-11), sino también aconsejó a la samaritana que, después de haber tenido cinco maridos, vivía con alguien que no lo era. Jesús no solo le dice que era el mesías, sino también la constituyó primera apóstola de su pueblo: ¡gracias al testimonio de ella muchos samaritanos creyeron que Jesús es el Salvador del mundo! (cf. Jn 4, 7-42)

http://observador.pt/opiniao/a-igreja-e-a-negociata-dos-casamentos-nulos/



¿Puede el cuerpo acompañar al espíritu?

OPINIÓN  DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

El cuerpo se desgasta, el espíritu se cansa, pero se renueva.
El espíritu debe guiar al cuerpo, no al contrario. Hay quien deja a su cuerpo adolecer tornándose esclavo de los apetitos del cuerpo.

Otros aún, impiden que el espíritu se cure a sí mismo, siempre que prefieran no librarse de los malos sentimientos y de los malos pensamientos.

Aquello que el cuerpo sufre, el espíritu lo sufre de forma aún más profunda. El sufrimiento es siempre multiplicado por la consciencia que tenemos de nosotros mismos.

¿Si el espíritu es más ágil que el cuerpo que lo abriga, entonces cómo puede este acompañarlo? Es importante que sea el espíritu quien decida, en cada momento e edad, lo que es mejor para el cuerpo, atendiendo a sus limitaciones y necesidades.

Quien afronta grandes adversidades tiene, en la mayor parte de los casos, un espíritu heroico dentro de un cuerpo que se siente capaz de ir cumpliendo las más duras misiones. Al final, la voluntad puede siempre ser más fuerte que el cuerpo.

Hoy, se valora el cuerpo por el cuerpo, como si fuese un fin en sí mismo y en él no hubiese nada más. Como si las líneas externas de un cuerpo fuesen trazos de personalidad, que pueden ser reconocidos y valorados. Por el contrario, quien cultiva esta idea acaba por olvidarse que es dentro de sí donde se define su valor y que se va concretando en las decisiones que toma y en la forma como las ejecuta. Es la libertad del espíritu la que establece el valor de cada ser humano. Hay espíritus bellos y jóvenes en cuerpos de mucha edad.

El espíritu debe guiar el cuerpo con delicadeza y prudencia, sin ignorar las necesidades, ni el poder y la fuerza de los impulsos. Las personas nos hacen tropezar y caer.

Cuando el cuerpo no pudiera acompañar, que el espíritu encuentre la forma de elevarlo hacia donde puedan volar, a pesar de las apariencias.

La verdadera felicidad, la alegría del espíritu, no se encuentra en lo que ya se hizo, ni en lo que aún se tiene que hacer... sino en lo que se hace, aquí y ahora.




(ilustração de Carlos Ribeiro)


jueves, 6 de abril de 2017

Benedicto XVI: «Eucharistomen»



Resumiendo sus 65 años de sacerdocio, el Papa mérito citó este concepto durante el homenaje recibido el martes, con su cálido intercambio de alocuciones con Francisco. El Padre Santiago Martín lo retoma como quicio de la vida sacerdotal y, en general, de la vida cristiana. 





miércoles, 5 de abril de 2017

Vida Tomás de aquino



Santo Tomás de Aquino es un punto de referencia esencial en el pensamiento medieval.

Su trabajo supuso un esfuerzo titánico por hacer compatible el pensamiento de Aristóteles con el cristianismo, la síntesis entre la Filosofía y la Teología, entre razón y fe. Infatigable buscador de la verdad, trabajador nato, valiente y de una moral exquisita. Desde “El vuelo de Antares” y Héroes del Pensamiento, te invitamos a adéntrate un poco màs de su vida.  








sábado, 1 de abril de 2017

¿El juramento de Hipócrates... o de Hipócritas?



La eutanasia es un ‘verdadero retroceso cultural y científico’ porque, como denunciaran cinco de los últimos presidentes de la Orden de los Médicos, ‘no es otra cosa que quitar la vida”.

Es muy loable que, en democracia, los ciudadanos sean llamados a participar, a través del refrendo, en las decisiones políticas de más relevancia social. Pero no todo se puede someter a referéndum en ciertas materias, por su naturaleza y complejidad, no deben ser sometidas a plebiscito sin antes ser ponderadas por quien es competente en esas cuestiones, pues no siempre el parecer de la mayoría es el más informado y prudente. Además, en la era de la comunicación y de la publicidad, es relativamente fácil manipular la opinión pública, sobre todo por los grandes grupos político económicos y sus aliados en los medios.

También se debe evitar el tardío corporativismo de otros tiempos, porque las razones profesionales a veces esconden, bajo apariencia científica, opciones políticas, filosóficas, religiosas o sociales. En este sentido, se debe proveer para que las asociaciones profesionales no limiten la libertad de pensamiento y de expresión de sus miembros –como fue el caso de una infeliz intervención reciente del presidente de la Asociación de los Psicólogos- ni pacten con intereses privados contrarios al bien común.

En cuestiones de salud pública, no es fácil distinguir entre lo que es exigible a todos los profesionales y lo que es opinable. Cuando una cuestión sanitaria admite varios enfoques ideológicas, es necesario que los profesionales de salud sean consultados. Así debería haber sucedido en relación al comienzo de la vida humana, que hoy la ciencia unánimemente reconoce ocurrir en el momento de la concepción. Y lo mismo puede decirse en relación a la muerte provocada.

La eutanasia es, ciertamente, una cuestión de civilización que excede la competencia específica de los médicos, aunque su parecer no puede ser ignorado, además porque, muchas veces, se esgrimen argumentos de orden clínico en su defensa – como, por ejemplo, se alega la imposibilidad de impedir el sufrimiento de un enfermo terminal. Más aún se pretende que sean los profesionales de la salud quienes practiquen actos incompatibles con la deontología médica,  oponiéndose al juramento que los obliga a defender siempre la vida de sus pacientes.

Como el observador notició el 3 de octubre de 20016, los cuatro últimos presidentes de la Asociación de Médicos –José Manuel Silva, Carlos Soares Ribeiro, Germano de Sousa y Pedro Nunes – así como el profesor Antonio Gentil Martins, que también presidente, se pronunciaron todos contra la eutanasia, el suicidio asistido y la distanasia. Afirmaron aun que, el médico que realice estos actos, “niega lo esencial de su profesión, convirtiéndose en causa de mayor inseguridad en los pacientes y generador de muertes inaceptables”. También el nuevo presidente, Miguel Guimaraes, no solo está contra la eutanasia, sino que entiende que, por no tratarse de un acto médico, no puede ser practicado por médicos, ni en hospitales (DN, 22-2-2017).Si se tiene en cuenta que todos fueron elegidos democráticamente, se puede concluir que los médicos portugueses son, en su gran mayoría, contrarios a la eutanasia. Un dato ciertamente relevante para los ciudadanos y, sobre todo, para los gobernantes y legisladores.

La dimensión ética y la competencia científica distinguen al médico del mero curandero: este no tiene otra finalidad que no sea la de reparar un organismo, pero el clínico sabe que su misión no busca solo el buen funcionamiento de una máquina, como es el cuerpo, sino el bien del ser humano en su todo. Por eso, el médico no debe ceder a la tentación del encarnizamiento terapéutico, o distanasia, porque ese exceso perjudicaría gravemente el bienestar del paciente.

No extraña, por tanto, que el nuevo presidente de la Asociación de los Médicos haya dicho, en su toma de posesión, el pasado día 18 de febrero, que “la defensa intransigente de los pilares de la ética médica, del juramento de Hipócrates y del Código Deontológico de la Asociación de los Médicos es la primera prioridad que todos tenemos el deber de honrar”.

Reconociendo que “la relación entre los médicos y los pacientes está fuertemente amenazada”, el Dr. Miguel Guimaraes, citando al profesor Daniel Serrano, que ya había alertado del peligro de la funcionalización de la medicina, dijo aún: “La Asociación de los Médicos no puede aceptar este camino como algo inevitable(...). Estaríamos traicionando la matriz ético filosófica de nuestra profesión y su espíritu humanista, del cual no prescindimos”. También llamó la atención sobre la necesidad de una correcta formulación legal del acto médico: incluir prácticas contrarias a las exigencias de la profesión acarrearía un “verdadero retroceso de la civilización y científico”.

“En el momento de ser admitido como miembro de la profesión médica”, cada candidato promete: “Ejerceré mi arte con conciencia y dignidad. La salud de mi paciente será mi primera preocupación (...) Guardaré respeto absoluto por la vida humana desde su inicio, incluso bajo amenaza y no haré uso de mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad” (Juramento de Hipócrates según la fórmula de Ginebra, adoptada por la Asociación Médica Mundial en 1983). Si un m´3dico, después de haber jurado “respeto absoluto por la vida humana”, practicase la eutanasia, no solo negaría el juramento hipocrático sino que sería, necesariamente, un hipócrita.

El ejercicio de la medicina es nobilísimo, pero también puede dar lugar a los más abominables atentados contra la dignidad humana. El recuerdo de las atrocidades practicadas por médicos en los campos de concentración nazis explica que, aún hoy, el término ‘eutanasia’ esté prohibido en Alemania, donde también está prohibido el “suicidio asistido activo”. Por más nobles que fueran las intenciones  de los que defienden el supuesto ‘derecho a una muerte digna’, la eutanasia es un “verdadero retroceso de la civilización y científico” porque, como oportunamente recordaron los cinco ex presidentes de la Asociación de Médicos citados, “No es otra cosa que quitar la vida”.


http://observador.pt/opiniao/juramento-de-hipocrates-ou-de-hipocritas/

viernes, 31 de marzo de 2017

El amor une lo finito a lo infinito

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Para que seamos felices, el amor hace casi todo y nosotros casi nada. Pero el amor solo da su casi todo después que nosotros demos nuestro casi nada.

El amor es la simiente viva de nuestra sangre. Aquello que hace que nosotros entreguemos lo que somos y tenemos. Todo. La vida es el tiempo, sin atrasos ni grandes dudas.

El amor es un reconocimiento de mí en el otro y del otro en mí. Contemplar las profundidades escondidas en el corazón es admirar el cielo que existe en lo más íntimo de lo íntimo de todas las personas. Es ahí donde se esconde y se revela lo divino en cada uno de nosotros.

El amor nos exige todo. Nuestro todo, que es poco, hace que el todo  sea nuestro, si fuéramos capaces de amar. Esperando contra toda esperanza y soñando a pesar de todas las angustias.

Cuando alguien ama se vuelve libre. Vuela, por fin, aliviado del peso de las cosas insignificantes a las que tantos llaman esenciales.

La felicidad no es lo que sucede después de haberse alcanzado todo lo que se desea. Pasa, sí, por la capacidad de ser agradecidos por aquello que ya tenemos y por la paciencia de esperar aquello que soñamos. Al final, el día de hoy será algo que muchos han de llorar siendo menospreciado.

Nadie es feliz lejos del amor.

¿Qué es importante hacer antes que esta vida acabe? Ve y haz. Hoy. Lánzate como un viento y esfuérzate por llegar donde puedas encontrar amor. No esperes que él te encuentre. Cree. El amor ya te encontró y está esperándote.

Ve.

(ilustração de Carlos Ribeiro)

domingo, 26 de marzo de 2017

¿Qué futuro nos espera, instalados como estamos en la crisis?

Por Daniel Medina Sierra


Desde el inicio de la crisis económica allá en el 2005 hasta nuestros días, el mundo que conocíamos hasta entonces se fue desvaneciendo como si todo hubiera sido un espejismo. Esos años de prosperidad, de esperanzas, de proyectos e ilusiones se ha convertido en un amasijo de sueños rotos y un gran sentimiento de fracaso personal. No queda más que pobreza, indefensión, oscuridad y cualquier perspectiva de futuro alentador.    

¿Qué futuro nos queda? el bueno es el malo y el malo es el bueno, esta es la filosofía de esta era oscura. En esta película los buenos no ganan, no presagia final feliz en la vida de un excluido social, no importa lo que hagas, lo que hiciste o lo que harás; quedas marcado para siempre. La pobreza se trata como un negocio muy lucrativo, se destina mucho dinero en pequeños gestos de solidaridad, bono social, reparto de alimentos, ayudas económicas puntuales.. pero se consigue mucho más.     

Consiguen  una sociedad sumisa, con preocupaciones básicas como comer todos los días, buscar un lugar donde cobijarse... la pura supervivencia. Mientras que un país se desmorona otros ( los malos ahora buenos) campan a sus anchas, nos divide, nos roban, nos confunden con distintos verdugos al quien echar las culpas de nuestra difícil situación. Si salimos a la calle y preguntamos al azar a las personas que nos encontramos de quienes o de quien es la culpa de esta crisis, cada uno de ellos/ llas te señalará a un culpable distinto.     

Puede ser PP, PSOE, PODEMOS, CUP...bancos, multinacionales, la Unión Europea, Merkel...Vuelvo a lo de antes, mucho dinero destinado necesidades básicas que apenas las cobre. ¿Por qué no se destina dinero para la formación, subvencionada con una pequeña ayuda económica, trabajos sociales, oportunidades de formarte profesionalmente? Trabajo señores, trabajo.    

Cuando asistí al curso para ser voluntario recordé una pequeña frase hoy ya muy usada: No le des peces, enséñale a pescar. No hay manera más eficaz de reinsertar a una persona que pueda ser mejor que sentirse útil de nuevo, ¿tan difícil es entenderlo? No queremos ayudas, no queremos compasión. Queremos lo que todos quieren, vivir en paz, sin miedo,, intentar ser felices, vivir de nuestro trabajo, pagar nuestras facturas... no es tan complicado entenderlo.

¿Buenos ateos o malos católicos?


Habrá quien diga que “Francisco prefiere buenos ateos a malos católicos”, dando a entender que los católicos son malos por ser católicos y que, por tanto, si dejan de serlo, serían buenos, o sea ateos...

¡Hay mucha gente buena a la que le gusta Francisco...a pesar de ser Papa! Tan amigos son del Papa Francisco que hasta le hacen el favor de hacerle decir lo que él nunca dice, ni puede decir, pero que ellos, “buenos ateos” o “malos católicos”, les gustaría mucho que dijese. O sea, para justificar su particular devoción por Francisco, no obstante la solemne antipatía que tienen a la Iglesia Católica, convierten a Francisco en un antipapa, cosa que, obviamente, Francisco nunca fue ni, con la ayuda de Dios, será. Si no, veamos.

En un texto de Bárbara Reis sobre “ocho razones a favor del Papa” (Público, 10-3-2017), se dice que francisco “abrió la posibilidad de que los católicos divorciados y recasados pudieran recibir la comunión”. En realidad no la abrió, porque esa posibilidad siempre existió y ya había sido reconocida explícitamente por los Papas Benedicto XVI y San Juan Pablo II. Francisco sólo añadió una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral ante situaciones que no corresponden a lo que el Señor nos propone” (Amoris laetitia, 2). Nada nuevo, por tanto y, por eso, en esa su segunda Exhortación Apostólica, el Papa Francisco criticó a los que tienen “el deseo desenfrenado de cambiar todo” (AL, 2).

Teniendo en cuenta que la indisolubilidad matrimonial es una enseñanza explícita de Cristo, como que también lo es la imposibilidad de la comunión eucarística para quien no reúna las condiciones necesarias al efecto, ningún papa puede permitir que ningún fiel pueda comulgar en situación de pecado mortal, sea este el de adulterio o cualquier otro. Por eso, no todo lo que parece, es: “no es posible decir que todos los que están en una situación llamada ‘irregular’ viven en estado de pecado mortal, privados de la gracia santificante” (AL, 301). Muy excepcionalmente, “es posible que una persona, en medio de una situación objetiva de pecado –pero de la que subjetivamente no es culpable, o no lo es plenamente- pueda vivir en gracia de Dios” (AL, 305).

Hay quien no entendía esto y, por eso, concluía: “es caso para decir: viva la confusión”. Pero no hay lugar a ninguna confusión porque, ya que “no se debía esperar del sínodo, o de esta exhortación, una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos” (AL, 300), Amoris Laetitia debe ser interpretada en el sentido del anterior magisterio eclesial y de la tradición, como además hizo el Cardenal Patriarca de Lisboa, presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Es verdad que “Francisco defiende a los refugiados musulmanes todos los días”, como también sus antecesores en la Cátedra de Pedro fueron defensores de la paz y de la libertad religiosa en todo el mundo. Pero el Papa Francisco no ignora el carácter ofensivo de un sector radical del islamismo y ha apelado, repetidas veces, a todos los responsables religiosos – ¡cristianos incluidos! – para que no permitan que el nombre de Dios sea invocado como fundamento de la guerra o del terrorismo.

A pesar de haber sido el Papa Francisco el primer vicario de Cristo que publicó una encíclica sobre temática ecológica, la verdad es que la cuestión había sido ya repetidas veces referida por sus antecesores, principalmente San Juan Pablo II, que era un declarado amante de la naturaleza. La pasión por la ecología del cristianismo no es reciente: ya San Francisco de Asís –de quien el actual pontífice tomado ha tomado el nombre – había cultivado ese amor religioso por el mundo y por todas sus criaturas.

Cuando el Papa Francisco afirmó “¿Si una persona busca a Dios de buena voluntad y es gay, quién soy yo para juzgar?” causó un tremendo revuelo, como si la frase, tenida por gay filia, revocase toda la doctrina moral sobre la materia. Es obvio que este Papa siente gay filia, como los antecesores y son todos los obispos y fieles dignos de ese nombre, porque a tanto obliga el mandamiento nuevo de la caridad. Pero esa exigencia no contradice el principio de la moral católica que exige reprobar el acto pecaminoso, pero sin condenar al sujetop, que solo Dios puede juzgar. Por eso, el Papa Francisco no se contradice cuando, no obstante lo que afirmó sobre las personas con tendencia homosexual, realzó que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio (AL, 52).

La verdad es que Francisco tiene un estilo muy particular y muy diferente de la precisión teológica de Benedicto XVI. El Papa actual es, sobre todo, un pastor y, por eso, su lenguaje es más ‘del siglo’, o del mundo, sin ser mundano. El Papa francisco privilegia un abordaje más informal, que no es menos ortodoxo, aunque escandalice a los fundamentalistas y los que, de tan pegados a la letra de la ley, no comprenden su espíritu.

Es de un gran simplismo afirmar que “Francisco no cree en muros y es el político más radical anti Trump”. Las fronteras, que no son otra cosa sino muros más o menos intransitables, son necesarias para definir el ámbito de la soberanía de los Estados: el Vaticano también los tiene, separadas por una seña. Sugerir que el Papa Francisco está contra el presidente electo de una de las mayores democracias del mundo podría llevar a creer que no es demócrata, o que es ‘político’ y, como tal, pretende intervenir en la política interna de un Estado, ignorando la separación evangélica entre lo que es de Dios y lo que es del César.

Habrá quien diga que “Francisco prefiere buenos ateos a malos católicos”, dando a entender que los católicos son malos, por ser católicos, y que por tanto, si dejaran de serlo, se convertirían en buenos, o sea en ateos... El Papa Francisco reconoce que hay ateos que, por excepción, son buenos, así como tampoco ignora que hay católicos que, por excepción, son malos; pero también sabe que son meras excepciones. La regla es que los católicos sean buenos, no por mérito propio, sino por la gracia de su condición; quien no puede tener bondad alguna, pero no tanta cuanta tendría si la tuviese. Caso contrario, ¿para qué serviría ser cristiano?!

De hecho, los malos católicos son mejores que muchos buenos ateos, no porque humanamente sean más perfectos, sino porque, por su fe, no solo alcanzan la gracia que los perdona y libra de sus pecados, sino también  por la alegría del amor de Dios.



sábado, 25 de marzo de 2017

Las buenas decisiones nos dejan solos

OPINIÃO DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Cuando escogemos bien y escogemos lo bueno, acabamos, la mayor parte de las veces, más solos. Tal vez por eso haya tantas personas que siguen haciendo elecciones erradas, pues así continúan estando cómodamente cerca de más personas como ellas.

Es aparente, las elecciones ciertas nos aproximan a la perfección y a otros que se niegan a ser solo uno más. En verdad, son pocos, pero comulgan de una misma forma, que es la voluntad de alcanzar el cielo. Al final, solo las buenas decisiones son las que nos hacen buenos.

Mas, la compañía que se hacen los malos unos a otros es solo un efecto no deseado de quien ya ha desistido de ser más y mejor. Es una soledad profunda. Por aquí, en verdad,  nadie se gusta siquiera a sí mismo.

Quien escoge el mal busca satisfacer un hambre que solo el bien puede saciar.

El que decide bien, por más grande que sea el sufrimiento que ello implique, se hace ejemplo para otros que han de seguir sus pasos... no en vista de cualquier beneficio, sino sabiendo que están en camino del cielo... aunque haya caído en el más hondo de los abismos.

Las incertidumbres necesitan una luz y las indecisiones carecen de una llama que las anime. Es solos como debemos encontrar las luces que nos muestren el camino y las llamas que nos calienten el corazón... el bien no se conquista después de mil guerras, es un fuego que purifica, quemando lo que es malo, poco a poco.

La mayor de las bienaventuranzas es la paz de quien sabe que será feliz, aunque eso insista en demorarse, mucho...


(ilustração de Carlos Ribeiro)


domingo, 19 de marzo de 2017

El milagro de los pastorcitos de Fátima

P. GONÇALO PORTOCARRERO DE ALMADA

Consta un nuevo milagro atribuido a la intercesión de los beatos Francisco y Jacinta Marto. La noticia no ha sido confirmada aún oficialmente pero, si lo fuere, quedará abierto el camino para la canonización de los más jóvenes pastorcitos de Fátima. Teniendo en cuenta que su beatificación ocurrió en Fátima, el 13 de Mayo de 2000, cuando San Juan Pablo II peregrinó por última vez al santuario de Cova de iria, no sería imposible, aunque muy probable, que el Papa Francisco canonizase a ambos el próximo día 13 de Mayo, con ocasión de la peregrinación a Fátima, en el centenario de la primera aparición mariana.

El milagro alegado sólo podrá ser reconocido como tal después del análisis por tres comisiones. A la científica toca probar que el hecho extraordinario no es susceptible de explicación natural. La comisión teológica tiene que reconocer que el eventual milagro se debe a la intersección de los bienaventurados Francisco y Jacinta. Por último, el Pleno  de la Congregación para la causa de los Santos deberá aprobar la canonización que, en última instancia, es decidida por el Papa. En estas cuestiones, la Iglesia es particularmente cautelosa y, por eso, no es de extrañar que sea largo el proceso a realizar desde el rumor de un posible milagro hasta la beatificación, o canonización, del siervo de Dios en causa.

Pero, aunque, por razón de la necesaria complejidad y demora de este proceso, ya no sea posible que el Papa Francisco los canonice con ocasión de la visita a Fátima, la verdad es que, de confirmarse el posible milagro atribuido a los dos pastorcitos más jóvenes, está ahora más próxima su tan deseada canonización.

Por más que se haya dicho en el sentido de dar a conocer la vida santa de Francisco y Jacinta Marto, es una pena que, precisamente entre los cristianos, no todos conozcan suficientemente estos ejemplos tan impresionantes de santidad. De hecho, al leer las Memorias de la Hermana Lucía –cuyo proceso de beatificación, concluida la fase diocesana, progresa ahora en Roma- se queda muy impresionado con la heroica virtud a que, en poco tiempo, llegaron aquellos dos hermanos.

Su mudanza y conversión es tanto más significativa por cuanto es cierto que tales niños eran, antes de las apariciones, muy normales, también en sus defectos infantiles. Jacinta tenía los caprichos propios de las niñas de su edad y Francisco hacía las travesuras comunes a los rapaces de su aldea: en una ocasión, por ejemplo, tiró piedras a los niños de una población vecina, con otros muchachos de Aljustrel. Otra vez, al ver en casa a otro hermano mayor que, al lado, dormitaba, solo no le metió en la boca un bicharraco porque el padre, in extremis, le  impidió consumar la fechoría... Tampoco eran niños particularmente piadosos: a pesar de tener todo el día por su cuenta y aunque los padres les recomendaran el rezo diario del rosario, no hacían eso, para tener más tiempo para sus juegos infantiles, mientras pastoreaban los rebaños familiares.

Si es verdad que, al inicio, de ‘santitos’ no tenían nada, cuando murieron eran ya de una probada virtud: impresiona ver su rigurosa piedad, su mortificación heroica, su extraordinaria devoción eucarística, sobre todo de Francisco, siempre deseosos de hacer compañía a ‘Jesús escondido’ en el sagrario; su tierno amor por la Señora más brillante que el sol que se les aparecía; sus ansias de reparación  por los pecados de todos los hombres; su filial oración por la Iglesia y por el Santo Padre; su empeño en sufragar las almas del purgatorio; su generosidad en la oración y expiación por la conversión de los pecadores, aterrorizados como quedaron con la visión del infierno.

Aunque Fátima no estuviese asociada a ningún fenómeno extraordinario, la santidad de los pastorcitos sería ‘milagro’ más que suficiente para atestiguar su autenticidad sobrenatural. Pero es también una hazaña y, casi, una provocación: ¿si ellos, en tan poco tiempo, progresaron tanto espiritualmente, por qué no aprendemos nosotros la lección1?¿¡Por qué esta demora nuestra en seguirlos por los caminos de la santidad, que ellos tan heroicamente recorren en tan poco tiempo!?

En buena hora la Conferencia Episcopal quiso resaltar el centenario de las apariciones marianas de la Cueva de Iria con una carta pastoral, “Fátima, señal de esperanza para nuestro tiempo”, para leer y meditar. ¡Para los más jóvenes, que bueno sería darles a conocer las vidas heroicas de los bienaventurados  Jacinta y Francisco Marto! ¿Si Nuestra Señora confió tanto en aquellos tres niños, que escogió para sus interlocuciones y mensajes, por qué no hacer otro tanto con los jóvenes de nuestras familias, catequesis y escuelas?

http://www.vozdaverdade.org/site/index.php?id=6189&cont_=ver3

sábado, 18 de marzo de 2017

La libertad no decide el bien y el mal


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

La vida se hace mediante elecciones que nos definen. La libertad humana es tan radical que, partiendo de nuestra naturaleza, deja todo lo demás en abierto.

Que seamos simpáticos o antipáticos es una decisión nuestra, que se va construyendo en función de sucesivas elecciones que hacemos en ese sentido. Es porque decido sonreír en la mayor parte de las situaciones por lo que me vuelvo sonriente, lo que hace de mí alguien simpático.

Con todo, sólo es libre el que fuera capaz de responder de la razón que determina sus elecciones. Un no sé nunca es una respuesta seria. La independencia es una condición necesaria de la libertad, pero no es condición suficiente. Hay mucha gente que es independiente, pero no libre, porque le falta un compromiso interior que defina su rumbo, haciendo frente a todas las fuerzas que los empujan, de forma más o menos sutil, hacia otros destinos.

Ser libre no es ser rebelde, es, antes bien, establecer y cumplir las reglas para sí mismo.

La obediencia puede ser una señal clara de una libertad mayor. Decidir es ejercer la libertad. ¡Decidir obedecer, si fuera intencionadamente (uniendo consciencia y voluntad), es llevar la libertad al límite del infinito!

La libertad es una lucidez. No vive de ilusiones. Crea las condiciones concretas para el éxito de su vida.

Nadie puede decidir lo que está bien o mal, ni donde queda la frontera que los separa. El bien es bien, incluso aunque algunos crean que no lo es. La bondad y la maldad son independientes de lo que podamos creer al respecto.

Día a día, paso a paso, momento a momento... debemos cultivar la sabiduría que coloca el amor como finalidad de la existencia.



(ilustração de Carlos Ribeiro)


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

¿Quieres ser un colaborador de este sitio?

Si quieres ponerse en contacto con el escritor de este blog: diegodfgo@yahoo.es

Si quieres colaborar con un artículo, en esta página en publicar Entre aquí.