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sábado, 25 de marzo de 2017

Las buenas decisiones nos dejan solos

OPINIÃO DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS


Cuando escogemos bien y escogemos lo bueno, acabamos, la mayor parte de las veces, más solos. Tal vez por eso haya tantas personas que siguen haciendo elecciones erradas, pues así continúan estando cómodamente cerca de más personas como ellas.

Es aparente, las elecciones ciertas nos aproximan a la perfección y a otros que se niegan a ser solo uno más. En verdad, son pocos, pero comulgan de una misma forma, que es la voluntad de alcanzar el cielo. Al final, solo las buenas decisiones son las que nos hacen buenos.

Mas, la compañía que se hacen los malos unos a otros es solo un efecto no deseado de quien ya ha desistido de ser más y mejor. Es una soledad profunda. Por aquí, en verdad,  nadie se gusta siquiera a sí mismo.

Quien escoge el mal busca satisfacer un hambre que solo el bien puede saciar.

El que decide bien, por más grande que sea el sufrimiento que ello implique, se hace ejemplo para otros que han de seguir sus pasos... no en vista de cualquier beneficio, sino sabiendo que están en camino del cielo... aunque haya caído en el más hondo de los abismos.

Las incertidumbres necesitan una luz y las indecisiones carecen de una llama que las anime. Es solos como debemos encontrar las luces que nos muestren el camino y las llamas que nos calienten el corazón... el bien no se conquista después de mil guerras, es un fuego que purifica, quemando lo que es malo, poco a poco.

La mayor de las bienaventuranzas es la paz de quien sabe que será feliz, aunque eso insista en demorarse, mucho...


(ilustração de Carlos Ribeiro)


domingo, 19 de marzo de 2017

El milagro de los pastorcitos de Fátima

P. GONÇALO PORTOCARRERO DE ALMADA

Consta un nuevo milagro atribuido a la intercesión de los beatos Francisco y Jacinta Marto. La noticia no ha sido confirmada aún oficialmente pero, si lo fuere, quedará abierto el camino para la canonización de los más jóvenes pastorcitos de Fátima. Teniendo en cuenta que su beatificación ocurrió en Fátima, el 13 de Mayo de 2000, cuando San Juan Pablo II peregrinó por última vez al santuario de Cova de iria, no sería imposible, aunque muy probable, que el Papa Francisco canonizase a ambos el próximo día 13 de Mayo, con ocasión de la peregrinación a Fátima, en el centenario de la primera aparición mariana.

El milagro alegado sólo podrá ser reconocido como tal después del análisis por tres comisiones. A la científica toca probar que el hecho extraordinario no es susceptible de explicación natural. La comisión teológica tiene que reconocer que el eventual milagro se debe a la intersección de los bienaventurados Francisco y Jacinta. Por último, el Pleno  de la Congregación para la causa de los Santos deberá aprobar la canonización que, en última instancia, es decidida por el Papa. En estas cuestiones, la Iglesia es particularmente cautelosa y, por eso, no es de extrañar que sea largo el proceso a realizar desde el rumor de un posible milagro hasta la beatificación, o canonización, del siervo de Dios en causa.

Pero, aunque, por razón de la necesaria complejidad y demora de este proceso, ya no sea posible que el Papa Francisco los canonice con ocasión de la visita a Fátima, la verdad es que, de confirmarse el posible milagro atribuido a los dos pastorcitos más jóvenes, está ahora más próxima su tan deseada canonización.

Por más que se haya dicho en el sentido de dar a conocer la vida santa de Francisco y Jacinta Marto, es una pena que, precisamente entre los cristianos, no todos conozcan suficientemente estos ejemplos tan impresionantes de santidad. De hecho, al leer las Memorias de la Hermana Lucía –cuyo proceso de beatificación, concluida la fase diocesana, progresa ahora en Roma- se queda muy impresionado con la heroica virtud a que, en poco tiempo, llegaron aquellos dos hermanos.

Su mudanza y conversión es tanto más significativa por cuanto es cierto que tales niños eran, antes de las apariciones, muy normales, también en sus defectos infantiles. Jacinta tenía los caprichos propios de las niñas de su edad y Francisco hacía las travesuras comunes a los rapaces de su aldea: en una ocasión, por ejemplo, tiró piedras a los niños de una población vecina, con otros muchachos de Aljustrel. Otra vez, al ver en casa a otro hermano mayor que, al lado, dormitaba, solo no le metió en la boca un bicharraco porque el padre, in extremis, le  impidió consumar la fechoría... Tampoco eran niños particularmente piadosos: a pesar de tener todo el día por su cuenta y aunque los padres les recomendaran el rezo diario del rosario, no hacían eso, para tener más tiempo para sus juegos infantiles, mientras pastoreaban los rebaños familiares.

Si es verdad que, al inicio, de ‘santitos’ no tenían nada, cuando murieron eran ya de una probada virtud: impresiona ver su rigurosa piedad, su mortificación heroica, su extraordinaria devoción eucarística, sobre todo de Francisco, siempre deseosos de hacer compañía a ‘Jesús escondido’ en el sagrario; su tierno amor por la Señora más brillante que el sol que se les aparecía; sus ansias de reparación  por los pecados de todos los hombres; su filial oración por la Iglesia y por el Santo Padre; su empeño en sufragar las almas del purgatorio; su generosidad en la oración y expiación por la conversión de los pecadores, aterrorizados como quedaron con la visión del infierno.

Aunque Fátima no estuviese asociada a ningún fenómeno extraordinario, la santidad de los pastorcitos sería ‘milagro’ más que suficiente para atestiguar su autenticidad sobrenatural. Pero es también una hazaña y, casi, una provocación: ¿si ellos, en tan poco tiempo, progresaron tanto espiritualmente, por qué no aprendemos nosotros la lección1?¿¡Por qué esta demora nuestra en seguirlos por los caminos de la santidad, que ellos tan heroicamente recorren en tan poco tiempo!?

En buena hora la Conferencia Episcopal quiso resaltar el centenario de las apariciones marianas de la Cueva de Iria con una carta pastoral, “Fátima, señal de esperanza para nuestro tiempo”, para leer y meditar. ¡Para los más jóvenes, que bueno sería darles a conocer las vidas heroicas de los bienaventurados  Jacinta y Francisco Marto! ¿Si Nuestra Señora confió tanto en aquellos tres niños, que escogió para sus interlocuciones y mensajes, por qué no hacer otro tanto con los jóvenes de nuestras familias, catequesis y escuelas?

http://www.vozdaverdade.org/site/index.php?id=6189&cont_=ver3

sábado, 18 de marzo de 2017

La libertad no decide el bien y el mal


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

La vida se hace mediante elecciones que nos definen. La libertad humana es tan radical que, partiendo de nuestra naturaleza, deja todo lo demás en abierto.

Que seamos simpáticos o antipáticos es una decisión nuestra, que se va construyendo en función de sucesivas elecciones que hacemos en ese sentido. Es porque decido sonreír en la mayor parte de las situaciones por lo que me vuelvo sonriente, lo que hace de mí alguien simpático.

Con todo, sólo es libre el que fuera capaz de responder de la razón que determina sus elecciones. Un no sé nunca es una respuesta seria. La independencia es una condición necesaria de la libertad, pero no es condición suficiente. Hay mucha gente que es independiente, pero no libre, porque le falta un compromiso interior que defina su rumbo, haciendo frente a todas las fuerzas que los empujan, de forma más o menos sutil, hacia otros destinos.

Ser libre no es ser rebelde, es, antes bien, establecer y cumplir las reglas para sí mismo.

La obediencia puede ser una señal clara de una libertad mayor. Decidir es ejercer la libertad. ¡Decidir obedecer, si fuera intencionadamente (uniendo consciencia y voluntad), es llevar la libertad al límite del infinito!

La libertad es una lucidez. No vive de ilusiones. Crea las condiciones concretas para el éxito de su vida.

Nadie puede decidir lo que está bien o mal, ni donde queda la frontera que los separa. El bien es bien, incluso aunque algunos crean que no lo es. La bondad y la maldad son independientes de lo que podamos creer al respecto.

Día a día, paso a paso, momento a momento... debemos cultivar la sabiduría que coloca el amor como finalidad de la existencia.



(ilustração de Carlos Ribeiro)


miércoles, 15 de marzo de 2017

“¡Mire que no, señor Dr., mire que no!”



Una conclusión inquietante: en pleno Estado Nuevo, el Dr. Álvaro Cunhal fue mejor tratado por la universidad de Lisboa que, en democracia, el Dr. Jaime Nogueira Pinto por la Universidad Nueva.

Anda por ahí un gran revuelo, porque la Universidad Nueva prohibió al Dr. Jaime Nogueira Pinto participar en una conferencia debate, promovida por un grupo de estudiantes de esa prestigiosa institución universitaria.

En buena hora, algunos alumnos de aquella escuela superior, con aquel paternalismo que es tan querido en cierta izquierda que piensa tan bien que hasta piensa por los que no piensan como ella, impidió una peligrosa iniciativa: nada menos que -¡imagínense!- ¡pensar y debatir sobre cuestiones de actualidad política! La celosa corporación universitaria, a través de la dirección de dicha facultad, con el coraje que caracteriza a algunos de nuestros más ilustres intelectuales, cedió a la prepotencia de las dos docenas de estudiantes bolcheviques y canceló el debate, con el gastado  argumento del orden público y seguridad, de  tan recurrente  uso por los tiranos.

No son muy de extrañar estos tics totalitarios de los estudiantes izquierdistas que pululan por nuestras universidades. Benedicto XVI también fue víctima de la misma intolerancia por parte de otros tantos energúmenos universitarios de Roma.

Hace tiempo, una asociación de estudiantes de una facultad de derecho de la capital promovió un debate sobre matrimonio entre personas del mismo sexo, para el cual se invitó a oradores favorables a esa propuesta, muy de acuerdo, por tanto, con la teoría y práctica del pensamiento único. De ahí que, un grupo de estudiantes menos alienado con esa ortodoxia política, se atrevió a proponer una sesión en sentido contrario, con dos profesores de la casa, un reputado sicólogo clínico y un sacerdote católico que, sobre ese tema, había publicado un ensayo en colaboración con un juez de desembargos. Excusado será decir que las dificultades fueron muchas, aunque el debate vino a realizarse, con una numerosa y participativa presencia de alumnos de todos partidos políticos e ideologías.
  
Es muy saludable que se reconozca a los alumnos de enseñanza superior el derecho de asociación, pero es preocupante que una decisión adoptada por solo 24 alumnos –según Joao Miguel Tavares, en Público el 9 de marzo – pueda contradecir principios fundamentales de nuestra Constitución, que son la esencia del Estado de derecho democrático, como es la libertad de pensamiento y de expresión. Es incluso paradójico que los pretendidos defensores de la libertad sean los que se oponen, en la práctica, al más elemental ejercicio de esa libertad, según una muy conocida y practicada contradicción entre teoría y praxis comunista. Por este andar, mañana un estudiante creyente o conservador no podrá frecuentar la enseñanza universitaria estatal, reservada, en régimen de exclusividad, a los camaradas de los omnipotentes dirigentes asociados.

Es lamentable que la dirección de la facultad en cuestión se deje intimidar, hasta el punto de no permitir que tenga lugar un debate que algunos alumnos, con no menos legitimidad que cualquier otra asociación estudiantil, se propusieran realizar, contando para el caso con la presencia de una personalidad de reconocido prestigio intelectual, como es, indiscutiblemente, el Dr. Jaime Nogueira Pinto. No solo no se comprende que los órganos académicos hayan dimitido de su deber de garantizar esa iniciativa cultural, sino que también es inexplicable que la misma autoridad universitaria, así como el ministro competente, no hayan puesto orden en la barraca.

No es menos preocupante que estos acontecimientos hayan ocurrido donde menos era de esperar: en una universidad. Por su propia definición e historia, la universidad, que es una institución de creación eclesiástica, es un centro de investigación y estudio, pero también de debate y de libertad. Así era, por ejemplo, la primitiva universidad, donde eran admitidas todas las cuestiones, también las que contradecían el dogma católico, en las célebres “questiones disputae”. Lo propio de una universidad es, precisamente, la universalidad, o sea, la apertura al estudio y debate de todas las corrientes de pensamiento social, desde el fascismo de Musolini y el nacionalsocialismo de Hitler, hasta las doctrinas de Marx, Engels, Lenin y Estalin. Una escuela donde no hay pluralismo  es un centro de propaganda ideológica, pero no es, en la verdadera acepción del término, una universidad.

En el referido debate universitario sobre el derecho al matrimonio, el sacerdote católico inició su intervención alabando  aquel establecimiento de enseñanza superior, por haber sido donde, en pleno Estado Nuevo, se licenció Álvaro Cunhal, entonces detenido por razones de orden político. A pesar de ser comunista, presentar una disertación en que haría la apología del sistema soviético y defender lo que, según la legislación penal entonces vigente, se consideraba un crimen, su disertación fue generosamente aprobada, con muy buena nota (16 valores), por un jurado del que también formaba parte el último jefe de gobierno del anterior régimen, el profesor Marcelo Caetano, que había sido comisario nacional de la Mocidade Portuguesa.

La conclusión es clara e inquietante: el Dr. Álvaro Cunhal fue mejor tratado por la universidad de Lisboa, en pleno Estado Nuevo, de lo que, en democracia, el Dr. Jaime Nogueira Pinto, por la Universidade Nova. Tal vez no haya sido por casualidad que la Asociación 25 de Abril intervino, en defensa de la libertad de pensamiento y expresión, tan amenazada por grupos de extrema izquierda que no esconden su mentalidad y prácticas totalitarias.

Si, donde estuviera el espíritu del líder histórico de los comunistas portugueses, no hubiera noticias de lo que pasa por aquí, el Dr. Cunhal tal vez piense que, ahora, hay más libertad en los medios universitarios portugueses que en su tiempo. Pues... “mire que no, señor doctor, mire que bo!”




sábado, 11 de marzo de 2017

Los sueños vencen los dolores

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Hay quien, despierto, presiente el nacimiento del sol mientras todos los demás duermen. Hay quien duerme solo para que su cuerpo y espíritu puedan descansar de la guerra que es su vida. El alma se libra de las prisiones a que, muchas veces, la injusticias la condenan.

El mundo es duro. Muchos son los que desisten y nos dejan solos buscando lo siguiente de la existencia, ellos prefieren contentarse con el momento... nosotros queremos la vida. Al final, quien se contenta con lo mínimo, no merece más.

Los sueños son pedazos de eternidad. Viajes entre los futuros posibles. Mañanas  los cuales la voluntad ansía. Lo peor de los sueños es que todos los tenemos... la diferencia entre la alegría y la tristeza no está en el hecho de si se ha o no soñado... sino en lo que se hizo en concreto para cambiar la vida para mejor.

Decisiones difíciles y arriesgadas. Esperar a pesar de la desesperanza, mantener la fe contra las evidencias, luchar incluso cuando vencer parece imposible.

¿Cómo se vence el sufrimiento? Con las obras que nos elevan.

Los sueños nos indican el destino, pero son nuestras manos las que deben construir los caminos que nos llevan al cielo, eso mismo, que algunos ni sueñan que existe siquiera. Y la felicidad es el viaje, no el destino...

Es de los suelos más podridos, donde la vida y la muerte se mezclan, de donde nacen las flores más bellas.

Son los sueños los que vencen los dolores... por la fuerza que dan a los soñadores.

No basta despertar y salir del sueño, importa despertar... tener conciencia de lo que se es y de lo que se quiere ser, a fin de  perfeccionarnos con acciones concretas,  renunciar a lo peor y aferrarse a lo mejor, con decisiones que chocan con nuestro orgullo.

El amor no se deja soñar, es una fuerza en marcha... un sueño de alguien –que es siempre otro-  y un sueño es siempre una verdad que solo se comprende en el día en que se realiza.


(ilustração de Carlos Ribeiro)

http://rr.sapo.pt/artigo/78107/os_sonhos_vencem_as_dores

lunes, 6 de marzo de 2017

El ecumenismo no puede basarse en una imagen ilusoria del pasado



Espero que el Papa haya disfrutado de su reciente visita a la Iglesia Anglicana de todos los santos, ubicada en la vía del Babuino, en el corazón de Roma… obra del famoso arquitecto George Edmund Street. En el curso de su visita, predicó un sermón en italiano.

Leer la nota ...








sábado, 4 de marzo de 2017

La Iglesia y la pena de muerte



El observador permanente de la Santa Sede en Ginebra afirmó que solo con la abolición de la pena de muerte “será posible construir una sociedad más justa, centrada en el respeto total por la dignidad humana”

El arzobispo esloveno D. Ivan Jurkovic, observador permanente de la Santa Sede junto a las Naciones Unidas y de otras organizaciones internacionales con sede en Ginebra, en la sesión del Consejo de los Derechos Humanos del pasado día 1 de marzo, declaró que el Vaticano está contra la pena de muerte porque, como recordó, “la vida es sagrada desde su concepción  hasta la muerte natural” y, por eso, también “un criminal tiene el derecho inviolable a la vida”.

Esta posición oficial de la Santa Sede, asumida por su representante diplomático junto a los organismos de Naciones Unidas en Ginebra, no es absolutamente inédita, porque en el magisterio reciente de los últimos papas, principalmente san Juan Pablo II y Benedicto XVI, fueron frecuentes las apelaciones en este sentido. Con todo, no es habitual que la Iglesia Católica afirme, de manera tan solemne y formal, contra la pena capital, divergiendo mucho de lo que, a este propósito, se lee en las ediciones de 1993 y 1997 del Catecismo de la Iglesia Católica (CIC).

Por eso, en su primera versión, el CIC afirmaba: “se reconoce a los detentadores de la autoridad pública el derecho y la obligación de castigar con penas proporcionadas a la gravedad del delito, incluida la pena de muerte en casos de extrema gravedad, si otros procesos no bastaran” (CIC, 1993, nº 2266). Se añadía sin embargo que “En la medida en que otros procesos, que no la pena de muerte y las operaciones militares, bastaren para la defensa de las vidas humanas contra el agresor y para proteger la paz pública, deben se preferidos tales procesos no sangrientos” (CIC, 1993, nº 2267).

No obstante en esta primera edición se dice, expresamente, que la pena de muerte solo podrá ser legítima “en casos de extrema gravedad” y solo “si otros procesos no bastaren”, muchos obispos consideraron inadecuados estos términos por lo que, en la edición siguiente, la pena de muerte solo es permitida en casos tan excepcionales que, en realidad, es prácticamente abolida: “la doctrina tradicional de la Iglesia, mientras no haya duda ninguna a cerca de la identidad y de la responsabilidad del culpable, no excluye el recurso a la pena de muerte, si fuere esta la única solución posible para defender eficazmente vidas humanas de un injusto agresor. [...] En verdad, en nuestros días, debido a las posibilidades de que disponen los Estados para reprimir eficazmente el crimen, volviendo inofensivo a quien lo comete, si con eso le quita definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en que se vuelve absolutamente necesario suprimir al reo ‘son ya muy raros, si no prácticamente inexistentes’” (CIC, 1997, nº 2267).

Según el representante pontificio en las Naciones Unidas, en Ginebra, la pena de muerte es éticamente reprobable por el hecho de que “toda justicia humana es falible” y, por eso, “en la aplicación de la pena capital hay siempre la posibilidad de quitar la vida a una persona inocente”. D. Ivan Jurkovic añadió que no consta que la pena de muerte sea particularmente eficaz en la prevención de la criminalidad.

Para el portavoz de la Santa Sede, que evocó, para el caso, varias intervenciones del Papa Francisco en este sentido, el Estado, a través de la ley y la justicia, debe “dar a los condenados la posibilidad de arrepentirse y de rectificar, en la medida en que aún sea posible, las consecuencias de sus actos.

A su vez, el Papa Francisco, en una carta reciente enviaba al presidente de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, defendía que, “Para un Estado constitucional, la pena de muerte representa un fracaso, porque lleva al Estado a matar en nombre de la justicia”. “Y la justicia –según el papa Francisco- nunca se alcanza por la muerte de un ser humano”.

D. Ivan Jurkovic afirmó aún que solo con la abolición de la pena de muerte “será posible construir una sociedad más justa, centrada en el respeto total por la dignidad humana”. El observador permanente de la Santa Sede en Ginebra aprovechó todavía para hacer una apelación: “Esta debe ser también una ocasión para estimular a los Estados a mejorar las condiciones en los establecimientos penitenciarios, de modo que el respeto por la dignidad humana sea garantizado para todos, independientemente del crimen cometido”.

Para Portugal, que muy justamente se enorgullece de haber sido pionero en la abolición de la pena de muerte, son excelentes estas noticias venidas de Ginebra, como lo son también para todos los que, en el mundo entero, siendo o no católicos,  comparten los mismos sentimientos humanitarios. Quiera Dios que en breve sea posible la definitiva erradicación de la pena capital, principalmente en China, en Corea del Norte, en Afganistán, en los Estados Unidos de América y en todos los otros países donde, lamentablemente, aún está en vigor.

http://observador.pt/opiniao/a-igreja-e-a-pena-de-morte/

El amor es tan importante como el agua

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Aquel día, María salió temprano de su casa. Más temprano de lo que era habitual, porque su amiga que vivía sola moraba lejos y necesitaba de su ayuda, a pesar de no haber tenido el coraje de pedirla.

Los años le pesaban a María, más de 80... pero su voluntad y determinación eran grandes. Había aprendido, desde niña, que las necesidades más básicas son las más importantes. Las nuestras y las de los que están más próximos. Sólo después es como, si sobran las fuerzas y tiempo, nos podemos y debemos preocupar de los problemas de menor importancia.

María caminó durante más de una hora. Pudo pensar en todo, pero sus dudas y dolores no le trababan las piernas. Sabía bien donde necesitaban de ella. Iba... donde otros no iban. Iba... porque no era como los otros.

La amiga moraba en una casa rodeada de otras en ruinas, muertas de forma lenta y cruel por el tiempo. Se respiraba miseria y hambre. La única esperanza era la de que aquel infierno acabase. Con todo, la certeza de que otros también sufren y pueden necesitar más de lo que nosotros y nuestras fuerzas y talentos son capaces en este escenario, es una verdad tan cruda como bella. Los pobres se ayudan. Conocen mejor que nadie el valor de lo esencial y la riqueza de dar.

Encontró a la amiga postrada en aquella casa oscura y fría, sin agua ni amor.

La amiga de María no vivía... moría. Respiraba solo para sobrevivir. Todo lo que le quedaba era morir.

María fue a buscar agua. Le dio de beber, le lavó la cara y las heridas más profundas... puso cuidado en escuchar todos los ayes. Cuando la amiga le preguntó el porqué de tanto esfuerzo y cuidado, María le respondió luego con un silencio profundo, en el cual se hizo la luz.

María preparó un plato de sopa mientras iba canturreando muy bajito una melodía celestial, que expulsaba, uno a uno, todos los males que habían tomado aquella casa como suya...

La amiga lloraba y sonreía porque se sabía en la presencia de Dios. Se sentía amada y ese amor había despertado el suyo. Se abrazaron.

María le dice:

- En este abrazo encuentro las alas que me llevan al cielo. No vine para recibir... vine sólo para ser útil. Vine para poder continuar siendo yo, ayudando a que también tú puedas ser quien eres. Voy en paz porque te dejo en paz. Llevo más de lo que traje. Llevo el corazón lleno de bondad, belleza y verdad... llevo el corazón lleno de ti. Agradecida.

(ilustração de Carlos Ribeiro)


http://rr.sapo.pt/artigo/77526/o_amor_e_tao_importante_como_a_agua

sábado, 25 de febrero de 2017

El misterio Trump


El misterio Trump se explica por la paradoja que mejor lo define: la arrogancia de la izquierda en un político de derechas. Hay razones para creer que América ‘se mueve’ y, con ella, el mundo.

La misión de la teología es explicar misterios. Algunos, como la Trinidad y la Eucaristía son sobre Dios; otros dicen respecto al mundo, como los de su origen y su fin; y otros todavía se refieren a los hombres y a su misteriosa capacidad para el bien y para el mal. Cada ser humano es un misterio, pero hay algunos que lo son más que otros: es el caso de Donald Trump, el actual presidente de los Estados Unidos de América.

Dígase lo que se diga, la verdad es que Donald Trump tiene la condición de irritar a mucha gente, desde la derecha más conservadora a la izquierda más progresista. A nadie le gusta su estilo arrogante, de su palabrería ordinaria a veces, de ser un nuevo rico de mal gusto, para no hablar de su increíble melena. ¿¡Cómo se explica entonces que haya ganado la elección presidencial!? Posiblemente no se explica, pero estas diez pistas tal vez ayuden a comprender mejor el misterio Trump.

1º.  Trump es la expresión de lo políticamente incorrecto: su elección es una reacción contra el sistema político que, en nombre de la democracia, asfixia la libertad. Por eso los norteamericanos eligieron un político anti sistema, en detrimento de Hillary Clinton, que era un profesional de la política, una funcionaria del sistema.

2º.  Trump tenía prácticamente toda la prensa en contra, con la excepción del Fox News y  The Telegraph. Si Watergate fue, al lograr la dimisión de un presidente de los Estados Unidos de América, el auge del poder de la prensa, la elección de Trump fue su canto de cisne. Fue sobre todo gracias al facebook, al twiter y al Instagram como Trump consiguió hacer llegar su mensaje al electorado. Una prensa libre es esencial a la democracia, pero la parcialidad de los medios en la campaña electoral puso en evidencia los intereses políticos y económicos a que, a veces, ceden algunos medios de comunicación.

3º. Trump tiene las ideas claras sobre la vida humana, el matrimonio y la familia y está dispuesto a luchar por ellas. Los partidos conservadores tienen, en general, una actitud tibia y vergonzosa, pero los partidos de izquierda tienen una agenda clara y no pierden ocasión para impulsar: la liberalización del aborto gratuito; matrimonio y adopción por personas del mismo sexo; vientres de alquiler; eutanasia; etc. Trump no tiene respetos humanos en lo que respecta a la defensa de la vida, al matrimonio natural y de la familia, como se vio por las medidas tomadas en relación al aborto.

4º. Trump tiene una relación diferente con los lobis. Muchos gobiernos viven prácticamente secuestrados por los grupos de presión, que son una especie de comisarios políticos de la democracia. Trump ya dio a entender que, en América, manda él, porque fue él, y no esos grupos, por muy respetables que puedan ser, quien fue elegido presidente.

5º.  Trump no tiene miedo de la iniciativa privada, si fuera la que mejor sirve al bien común. La izquierda privilegia la salud pública y la enseñanza estatal porque, en teoría, son los que mejor sirven al interés nacional pero, en la práctica, porque heredó del marxismo una concepción totalitaria del poder y desconfía de la libertad y de la iniciativa privada. Trump cree en el mercado pero, como el Papa Francisco tiene alertado, la lógica de lo descartable es injusta y profundamente inhumana.

6º.  Trump manda él mismo y, por eso, dimitió la procuradora general interina, después de que  Sally Yates cuestionara la orden presidencial que prohíbe la entrada en los Estados Unidos de América a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana. También dimitieron todos los embajadores ‘políticos’, que habían sido nombrados por su antecesor y que no eran de su confianza. Es razonable que el presidente exija lealtad a sus funcionarios, mientras  no sobrepasasen sus competencias, respete nla independencia del poder judicial y la separación de poderes.

7º.  Trump no tiene una visión utópica o idealista del mundo. Quiere contribuir a la NATO, cuya importancia estratégica conoce, pero no si Europa no estuviera interesada en su seguridad. En relación al Medio Oriente, es sensible a las pretensiones de Israel, teniendo decidida ya la instalación de la embajada de los Estados Unidos de América en Jerusalén. La capital del estado judío, lo que ciertamente no es una buena noticia para los palestinos. Quiere la paz mundial, pero no solo con los sacrificios de su país.

8º. Trump está a favor de la libertad religiosa, pero no admite que nadie, ni ninguna religión, ponga en peligro la paz y la seguridad de los ciudadanos norteamericanos. Es justo, mientras no viole el derecho fundamental de cualquier creyente a profesar, privada y públicamente, su religión. Los musulmanes no son todos potenciales terroristas, pero es evidente que esta religión  es esencialmente guerrera y que hay un terrorismo mahometano, que deriva del concepto islámico de guerra santa: la jihad.

9º.  Trump es patriota y defiende los legítimos intereses de su país, principalmente por medio del muro en la frontera austral. Todos los estados tienen derecho a evitar la inmigración ilegal y es bueno no olvidar que fue Bill Clinton, un presidente demócrata, quien decidió e inició la construcción del muro, que ya se levanta a lo largo de mil kilómetros, cerca de un tercio de la frontera con México. Y la verdad es que Obama, durante sus dos mandatos, no lo destruyó; ni Hillary, si hubiese sido elegida, lo haría. Pero una América cerrada sobre sí misma puede llevar al resurgir de los nacionalismos proteccionistas, con grave perjuicio para la solidaridad internacional y para los países más necesitados.

10º.  Trump es arrogante, es cierto, y sus efectos no parecen ser lo mejor. No son referencias adecuadas a su función: es, como es obvio, un peligro para su país y para todo el mundo. En realidad, es preocupante que un hombre, a veces tan básico e imprevisible, esté al frente de la mayor superpotencia mundial. Pero no es lo único...

Tal vez el misterio Trump se explique por la paradoja que mejor lo define: La arrogancia de la izquierda en un político de derechas. Por todo esto y lo que queda por decir, hay razones para creer que América ‘se mueve’ y, con ella, el mundo. Si es para mejor o peor, el tiempo lo dirá. Ahora mismo, hay que rezar: ¡Dios bendiga América!

http://observador.pt/opiniao/o-misterio-trump/

La culpa es el dolor por lo que no hemos sido

OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

La culpa pasa y repasa. Pisotea y aplasta. Azota, casi sin fin. Nunca mata, solo quiere prolongar el sufrimiento.

La libertad nos condena a la responsabilidad. Ser libre es decidir, pero es, aún más, haber aprendido a vivir con todas las consecuencias de nuestras elecciones. Buenas y malas. La culpa aparece cuando nos damos cuenta de haber sido autores de un mal.

Con todo, muchas veces somos irresponsables... no solo no asumimos nuestras faltas sino que las atribuimos a otros... algunos de los cuales las aceptan sin comprender que cargan peso que no es suyo.

La falta nunca está en lo que sentimos, sino en lo que aceptamos sentir. La culpa también.
Lo peor de la culpa es el espacio y el tiempo que abre al miedo. El culpable que tiene conciencia de eso ya está cumpliendo parte de su pena, un temor constante que lo paraliza, impidiéndole las alegrías más simples.

La culpa se redime, no por el pesar y por el remordimiento, sino por el arrepentimiento. Compromiso por el cual el futuro se altera a fin de lograr un verdadero perdón por el pasado. Quien se pierde justificándose solo enmascara su culpa, dando al mal aún mayor fuerza y poder.

El arrepentimiento solo tiene sentido y valor si, de hecho, las decisiones futuras obedecieran a la noble voluntad de perfeccionarnos y, recurriendo a todos los medios necesarios, no volvemos a cometer el mismo crimen contra nosotros mismos.

La voluntad de expiar la culpa es el principio de su fin.

La culpa de tanta infelicidad no suele ser de los otros, sino de nosotros mismos.

Nacemos para ser felices, no para ser esclavos del pasado, ni del miedo o la culpa.


                                                 (ilustração de Carlos Ribeiro)


http://rr.sapo.pt/artigo/76961/a_culpa_e_a_dor_do_que_nao_fomos

POLÉMICA: ARQUIDIÓCESIS DE CALI Y ABUSO SEXUAL DE NIÑOS



La Arquidiócesis de Cali culpa en un documento a los niños y a sus padres por haber sido abusados sexualmente por un sacerdote. La increíble posición del arzobispo encendió la polémica y causó repudio.




Entrevista a Monseñor Darìo Jesùs Monsalve Mejìa.









viernes, 24 de febrero de 2017

Lutero, la Reforma sin renovación



Estamos inmersos en una conmemoración particular para el cristianismo de Occidente, con motivo del quinto centenario de la Reforma protestante.







sábado, 18 de febrero de 2017

La vida no se remienda, se enmienda


OPINIÓN DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS
Las apariencias y mentiras con que, a veces, somos tentados para esconder las heridas abiertas de nuestras flaquezas son remiendos.

Cuando algo nos hiere, desgarra o daña, lo importante es trabajar en eso, con todo lo que queda, respetando siempre nuestra integridad anterior y reponiéndola en la medida de lo posible. Sin ilusiones y aceptando que todos somos frágiles y que, por eso, tenemos muchas cicatrices... resultado de golpes que no conseguimos evitar o de escaladas de violencia que tomaron proporciones mayores de lo que creíamos.

Es esencial que cada uno de nosotros comprenda que la voluntad de olvidar, disfrazar o tapar sus flaquezas con pedazos de vida que no es la nuestra es un error, enorme.

Ninguna herida se cura solo por ser cubierta, a veces eso es solo una forma de agravarla. Enmendar no es ocultar el hecho, es curarlo. Doy, siempre y mucho, pero vale la pena. Corregirse y superarse a fin de sobrepasar el error, asumiéndolo y haciendo lo necesario para repararlo en nosotros y en aquellos a quien perjudicamos.

Remendar es mezclar pedazos extraños unos a otros.

La vida es preciosa, íntegra y auténtica, a pesar de todas las cicatrices que son parte de nosotros, de nuestra historia y de nuestra felicidad. Somos nosotros.

Aquellos que no asumen los errores propios como suyos y como parte de su proceso de perfeccionamiento, de tantos remiendos como colocan, llegan a un punto en el que ya ni ellos mismos saben quienes son. No tienen enmienda... son meros remiendos encima de remiendos, ya se acabaron... son solo trapos sin historia.
                                                           (ilustração de Carlos Ribeiro)


sábado, 11 de febrero de 2017

DE LOS MOMENTOS PRUDENTES AL INSTANTE IMPRUDENTE


OPINIÃO DE JOSÉ LUÍS NUNES MARTINS

Nuestros apetitos necesitan ser moderados y encaminados, nuestras pasiones necesitan ser comprendidas. Cuando integramos las pasiones, ellas son utilizadas para realizarnos, cuando dejamos que nos dominen, nos orientamos para su propio bien, no para el nuestro.

Ceder a los apetitos es un camino siempre corto, porque en poco tiempo perdemos el equilibrio y caemos en los abismos de la vida. Dejarse llevar también por las pasiones nunca es algo que sea duradero. Son tan inestables como huidizas. Lo que es hoy, mañana ya no es.

Es importante aprender a orientar los deseos para que nuestras decisiones no nos desvíen del camino del bien.

La prudencia nos ayuda a encontrar la verdadera finalidad de nuestras acciones y a  descubrir los medios necesarios para llegar allí. Por más lejos, demorado y difícil que sea...

La vida es bella cuando es vivida sin excesos. Dentro de los límites de nuestras posibilidades y de acuerdo con las valoraciones más sensatas de nuestra razón.

Ser prudente es señal de inteligencia. Las emociones son una fuerza sublime, pero dejadas a rienda suelta arrastran al más fuerte de nosotros hacia la desgracia.

Un momento nunca es largo y un instante es aún más corto.

Pero hay algo mucho más importante de lo que son la razón y las pasiones, por el cual tenemos obligación de dejar atrás la racionalidad y las emociones. Es el amor. Y el amor exige un acto de fe.

La prudencia cuando se ama es cobardía. La pena de quien no se atreve a amar es pasar a vivir sin paz, atormentado por la idea de que no fue capaz de comprender que, más que las pasiones y las razones, la felicidad exige una última prueba de fe y de voluntad. Un salto capaz de romper todos los límites posibles.

Una prueba absoluta del creer y del querer.

Porque, al final, para el amor nada es imposible.



(ilustração de Carlos Ribeiro)


jueves, 9 de febrero de 2017

Cuando la injusticia es legal



Quizá la historia sea falsa, pero no son falsas dos realidades que se reflejan en la misma. La primera: han existido y existen estados con leyes completamente injustas. La segunda: hay personas que piensan que las leyes injustas otorgan el derecho de realizar acciones injustas… 







miércoles, 8 de febrero de 2017

Un síntoma de una grave enfermedad espiritual que aqueja a la Iglesia



Que una religiosa católica diga cosas en tv sin ningún tipo de medida disciplinaria de parte de sus superiores es un síntoma de una grave enfermedad en la Iglesia. Pero màs grave aún es que un arzobispo (monseñor Santiago Agrelo) salga en su defensa en las redes sociales diciendo que piensa que la virginidad de María es cosa suya y de Dios, y que ocuparse de esto es perder tiempo en vez de ocuparse por ejemplo de salvar a un niño de seis años que murió trágicamente al cruzar el Estrecho de Gibraltar. 






Sor Lucía Caram dice que José y María tenían relaciones sexuales



En momentos como estos, extraño la inquisición.

Creo que no es mucho pedir la suficiente coherencia como para que sus superiores la echen de su congregación, o por lo menos le hagan retractarse.









Bajo fuego “amigo”



Aunque son casos puntuales, esto me da oportunidad para hacer algunas reflexiones, y pongo sobre aviso a quienes me leen, dado que aunque no debería, muchas personas tienden a creer todo lo que se dice aunque no se fundamente.

Leer la nota ...






Reflexiones sobre ecumenismo: "Excesos" ecuménicos



El auge en el empeño ecuménico nos hecho dejar en segundo plano la importancia de la apologética, la cual la jerarquía eclesiástica considera en su mayor parte un intento de resolver las diferencias por medio de conflictos y discusiones.







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