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sábado, 23 de marzo de 2019

¿Qué te hace cambiar?

José Luís Nunes Martins


¿Miedo o deseo de perfección?

El miedo es uno de los principales motivos de cambio. Las perdonas huyen y acaban en lugares y situaciones que no desean, porque algo las asustó y comenzaron a correr sin destino.

El miedo comienza por atacar nuestros sentidos y la razón, hasta el punto de hacernos ver que las circunstancias parezcan ser lo que no son, tomando por verdad lo que no es. Nos esclaviza porque nos hace tener por cierto el mal y el bien por imposible.

La perfección es sutil y muy exigente, susurra y solo quiere a quien la quiera. El camino de la perfección es largo y estrecho, un solo paso en falso y podemos echar todo a perder.

La vida es una secuencia ininterrumpida de elecciones. ¿Qué criterio seguimos para decidir?

Cuando hay un mal y un bien, es fácil. ¿Pero cuando hay dos males? ¿Y dos bienes?

Uno de los peores síntomas de la infantilidad de nuestro discernimiento es la incapacidad de aceptar que en la vida tenemos, muchas veces, que dejar cosas buenas atrás.

Los niños quieren todo. No admiten que, a veces, solo se puede tener acceso a uno de los bienes disponibles. Intentan todo a fin de explorar la posibilidad que creen que se ajusta para encontrar un camino en que no tengan que renunciar a nada. ¿Y cuando hay dos males? Claro, no aceptan ninguno.

Siempre podemos perfeccionarnos, escogiendo, cada día, el mejor camino disponible. Habrá tiempos de flagelo, en que parece que solo elegimos entre males y más males. La vida nos pone a prueba sin piedad.

El valor es la capacidad de elegir lo mejor, a pesar de la presencia permanente del miedo.

El éxito no es suerte. Implica sacrificios tan grandes que, quien lo alcanza, solo lo ve como un descanso y alivio, más que como una sorpresa.

¿Qué te hace caminar?

¿Qué fuego hace latir tu corazón?

¿Cuál será el destino de tu vida si continúas siguiendo el camino en que estás?

¡De cualquier forma, no tengas miedo de ser feliz!



jueves, 21 de marzo de 2019

sábado, 16 de marzo de 2019

Las obras del amor



 José Luís Nunes Martins


El amor fortalece. No hay vacío en el corazón que no llene el amor. Amar es el bien en acción. Anima el interior y lanza luz sobre las tinieblas interiores, permitiendo que se distinga la verdad de error. Nos hace fuertes porque nos orienta y revela en nosotros la valentía que creíamos no tener, a fin de que podamos afrontar el sufrimiento sin perdernos el sentido de la existencia.

El amor da. Se da. Nos hace dar al otro aquello que somos. El amor permite que nos liberemos de nosotros mismos y nos lancemos al mundo, como una flor que exhala su perfume, sin distinguir a quien lo merece de quien no es digno de él. Amar es lo que somos de más íntimo. El amor es el contraveneno del egoísmo que nos mata, es una elección que se hace y nos libera de los apetitos y deseos de nosotros mismos.

El amor perdona. Amar es la forma excelente de dar. Por eso, sólo perdona quien es rico. El que es fuerte hasta el punto de ser capaz de colocar el bien por encima de sí mismo. El error del otro nunca pude sobreponerse a nuestra voluntad de paz. El que dice perdonar, pero no olvida, todavía no ha perdonado. Porque en su corazón aún no hay paz.

El amor no devora. No consume ni se consume. No busca conquistar ni destruir, quiere lo mejor para el otro y quiere que el otro sea mejor. No busca ser el primero, por eso el otro no es una amenaza, sino un premio. El amor es una atención constante a las necesidades del otro y procura , por todos los medios, protegerlo y promover su felicidad.

El amor es pobre y humilde. Quien ama sabe que el fruto no nos pertenece. Amar es también salir de la insensatez de acumular para sí mismo, con la ilusión de que amontonando cosas estamos asegurando un futuro que, al final, más que no pertenecernos, está fuera de nuestro control. Miserables son los que no aman, todos cuantos se creen el centro del mundo.

El amor espera. El amor cree y es capaz de soportar todo. Porque en nuestra fragilidad y dependencia reconocemos que no somos autosuficientes. Somos parte de algo mayor, que esperamos, incluso cuando no comprendemos. Confiar que el amor es mucho mayor que mi corazón es colocarme en la cima de mí, muy cerca del cielo.

El amor construye. Amar es actuar y salir de la muerte de los días sin sentido, arriesgarse en las tierras de los temores, tremendo, pero no dejando de avanzar, paso a paso, más allá del mundo donde todo es pasajero. Amar no es fallar, es construir. Sin obras, el amor no sale de la muerte.

Amar es mantener firmeza en un mar de incertidumbres.



sábado, 9 de marzo de 2019

Sin valentía nunca serás feliz

José Luís Nunes Martins



El coraje es una forma espontánea en dirección a lo que es noble y bueno. Un esfuerzo que busca lo que es valioso, sin condiciones. Es la paciencia de mantenerse firme a pesar de las tempestades y la capacidad de actuar cuando es  tiempo, a pesar de todos los miedos.

Son muchos los que pasan la vida huyendo de los miedos. Incluso el acercamiento al otro es, para ellos, solo una forma de superar el miedo a la soledad. Ahora bien, el miedo nunca será buen maestro. Lo que nos hace felices es preciso arrancarlo a la vida. Conquistarlo implica vencer los miedos, en primer lugar los más íntimos.

El miedo existe y es real, pero nosotros también. Es necesario que no nos dejemos seducir por sus engaños y ser capaces de vencerlo, muchas veces contra la propia razón, emociones y apetitos.

Somos del tamaño de los obstáculos que superamos. Algunos son enormes y se superan de una sola vez. Otros, los más duro, son simples y pequeños, se multiplican y aparecen repetidas veces en nuestro camino. Un NO cansa, pero todos son un verdadero flagelo. A veces, son solo futilidades que absorben nuestra atención, superficialidades que nos consumen con nuestro consentimiento… y es necesario decirles NO, cuantas veces peces se nos pongan delante.

Vivir implica siempre coraje.

La terquedad no es coraje. La terquedad es una fuerza que nace de la ceguera del espíritu y acaba porque perdamos las fuerzas y el tiempo. Terquedad es aquello que espera que se abran la puerta cerca de una pared sin puerta. El coraje supone los ojos abiertos y la comprensión de que, a menudo, lo acertado es no luchar allí e ir más allá.

Sin coraje no hay virtudes, en la molicie de la indecisión el mal vence siempre.  Ser feliz implica cambios y más cambios.

Coraje también es fallar, fallar, fallar y, sin dejar que fallar, no desistir. Nunca.

Soporta derrotas.

Pon en práctica la verdad de la frase: Yo soy valiente.

¡Si te falta valor, finge. El resultado será el mismo!



https://agencia.ecclesia.pt/…/sem-coragem-nunca-seras-feliz/

sábado, 2 de marzo de 2019

¿Quiénes son mis amigos?

José Luís Nunes Martins


Los amigos no son las personas que nos gustan. Ni aquellas a las que les gustamos. Ser amigo no es gustar. Mi amigo es aquel que me va conociendo, amando, perfeccionando y revelando a nosotros mismos quienes somos.

El amigo está siempre presente. Aunque esté muy lejos y sin tener noticias suyas.

Un amigo es quien elige serlo y después es capaz de serlo.

Pero también los enemigos son el resultado de una elección mía. Es en mi corazón donde decido a quien considero como mi adversario, a quien me enfrento como mi antagonista.

En verdad, los enemigos que nos persiguen ayudan a que no nos creamos por encima de la realidad. Otros hay que nos elogian y aplauden, haciéndonos creer lo que afirman y no en la bondad de lo que dicen. Fiarnos de sus palabras es el principio de nuestra desgracia. El mal depende del espacio que le demos. Muchas veces la mejor defensa es la indiferencia.

Si quisiéramos perfeccionarnos, entonces necesitamos de quien nos ayude a identificar las imperfecciones, errores y vicios. Este es uno de los más importantes papeles del amigo, porque muchas veces no somos capaces de permitirlo, pues buscamos solo a quien esté de acuerdo con nosotros…

Nuestros mayores enemigos son nuestras faltas, así como las disculpas que nos damos a nosotros mismos para no enmendarnos. Lo importante es que nos fortalezcamos donde aún somos débiles.

El mal que alguien me hace tendrá siempre la importancia y el sentido que yo mismo le dé.

El mal que me hago a mí mismo no tiene sentido. Cualquiera que sea la forma como quiera justificarlo.

https://agencia.ecclesia.pt/portal/quem-sao-os-meus-amigos/

domingo, 24 de febrero de 2019

Felices los que se entregan al amor

José Luís Nunes Martins


Cuando creemos que nuestra vida solo depende de nosotros, pasamos el tiempo inquietos, siempre corriendo, luchando o huyendo. Una angustia permanente disfrazada de carrera contra el tiempo, que estamos condenados a perder siempre. No solo porque son muchas las condiciones que nos sobrepasan por completo, sino porque el tiempo siempre tiene más tiempo y nosotros… no.

¿Cuántos de nuestros males han sido creados por nuestra propia agitación?

Cuando conseguimos asimilar que la vida depende poco de nosotros, poco de los otros y mucho del cielo, entonces nuestros días y noches se llenan de paz. Podemos descansar y restaurar lo más bello, profundo y esencial que somos: amar y ser amados.

Amar es darse, con obras y talentos, a los otros, pero siempre con una entrega de nosotros mismos al otro, a fin de que nos dejemos amar, renunciando al yo y confiándonos al que no somos pero nos quiere bien.

No basta amar, es esencial que aquel que amamos se sienta amado.

El amor entre dos personas diferentes no es igual, pues debe tener en el centro al otro y sus necesidades particulares. Cuando alguien nos ama, piensa en nosotros más que en sí.

Son muchos los que creen amar cuando, en busca del aplauso, aparece queriendo cuidar de los otros como a él le parece bien y no como ellos precisan. En verdad, no ama. Es necesitado y mendiga felicidad sin tener conciencia de ello. Su debilidad no es su fragilidad, sino el hecho de no reconocerla.

Felices los que esperan, los que se desprenden de muchas cosas suyas, para que haya espacio para lo más importante… el amor, el otro, el cielo…

Es muy probable que busques a alguien que aún no conoces. Es importante encontrar el camino hacia él y, paso a paso, amarlo, dejarse amar por él.

Ser solo alma.


domingo, 17 de febrero de 2019

6 DOMINGO ORDINARIO



Por Pablo Garrido Sánchez

Jeremías 17,5-8  /Salmo1  /  1Corintios  /  Lucas 6,17.20-26

 JESÚS  y la oración
… La noche en vela tratando de establecer y mantener un contacto y encuentro con DIOS está indicado para la persona devota, que busque a DIOS desde cualquier religión; pero el caso presente es singular por la condición del orante: JESÚS, el HIJO de DIOS. JESÚS hace visible su necesidad de la oración, con ello acepta el hecho único de la Encarnación: ÉL es el HIJO, pero con unas limitaciones humanas, que le hacen imprescindible el retiro y la soledad para el encuentro con el PADRE, al que entrega su voluntad en todo momento. (…)

Los Doce
… Los Doce son confirmados como apóstoles antes de bajar a la llanura donde se encuentra un grupo más amplio de discípulos y una gran multitud, pues era de día (Cf. Lc 6,17-18). … Los encuentros con JESÚS tienen lugar en las circunstancias propias de cada uno y se desenvuelven dentro de procesos, que tienen su inicio y punto crítico de maduración. (…)Es cierto que los evangelios no omiten las debilidades de los discípulos y el abandono último en el momento del juicio a JESÚS, pero ninguno llegó tan lejos como Judas Iscariote. (…)

“Cuando se hizo de día, llamó a los discípulos, de los que eligió a Doce, a quienes llamó también apóstoles” (Cf. Lc 6,12-13). (…) Por tanto los Doce tienen algo único e irrepetible que los caracteriza: Los Doce constituye el núcleo de personas más cercano a JESÚS en su ministerio público, que representan al Nuevo Israel con el que DIOS establece la Nueva Alianza. …constituyen el grupo germinal del Reino de DIOS en medio del mundo. (…) son objeto de tareas especiales como el reparto del pan y los peces en el milagro de la multiplicación (Cf. Jn 6,5-12); reciben un esclarecimiento más hondo y detallado de las parábolas (Cf. Mt 13,18ss); y JESÚS los envía en misión especial a evangelizar con su poder y autoridad, y procura también un retiro y descanso apropiados para ellos por la tarea realizada (Cf. Mc 6,6ss ). (…) JESÚS es el evangelio vivo destinado en primer término a entrar en el corazón de los Doce, y constituir así el primer resultado visible de la acción del Reinado de DIOS en medio del mundo.

El vino nuevo en odres nuevos (Cf. Lc 5, 37)
A parir del versículo veinte, san Lucas ofrece “el Sermón de la Llanura”, que se corresponde con el “Sermón de la Montaña” en san Mateo (Cf. Mt 5,6 y 7). El hombre viejo, referido por san Pablo (Cf. Gal 5,9) estaba guiado por la Ley, que era su pedagogo; pero el hombre nuevo vive por la Gracia, que es la Fe en JESUCRISTO (Cf. Gal 3,24-26 ). Pero esta Fe es una adhesión a la persona misma de JESÚS y la confirmación en la propia vida de la Palabra del SEÑOR. El discípulo de JESÚS, el hombre nuevo, es el que “nace de nuevo” (Cf. Jn 3,3). Sólo JESÚS puede ofrecer y realizar ese nuevo nacimiento por el bautismo en el ESPÍRITU SANTO, … Después de haber renacido, o vuelto a nacer, de las aguas bautismales el discípulo tiene en las palabras del Evangelio la carta magna para su comportamiento ético y su espiritualidad.

Heteronomía y autonomía
Se considera un comportamiento heterónomo, aquel que es dictado por un conjunto de normas externas... La autonomía se produce cuando el comportamiento es seguido por el individuo de modo tendencial y personal, es decir: cualquier acción nace de su libre albedrío... La Ley del Antiguo Testamento estaba destinada a modificar la conducta del hombre y hacerlo religioso de corazón sencillo y sincero; pero no fue posible. El Decálogo, que formaba el núcleo de la Ley no fue alcanzado en su hondura y quedó patente la necesidad de la Gracia para llegar al amor a DIOS y al prójimo como lo describirá JESÚS en la parábola del “Buen Samaritano” (Cf. Lc 10,29ss)... La interiorización de la Nueva Ley por parte del discípulo lo librará de la guía externa del pedagogo,…; pero lo situará en unos mayores niveles de responsabilidad al dotarle interiormente de recursos nuevos para obrar el bien. (…)

La mirada de JESÚS
La mirada es un modo de contacto. Si “de la abundancia del corazón habla la boca” (Cf. Lc 6,45), cabe aplicarlo a la forma de mirar: los ojos también hablarán de lo que anida en el corazón del que está mirando. … En la sinagoga, JESÚS recorre con la mirada a los presentes, que suponían la curación de una persona con el brazo rígido, y poder así inculparlo de curar en sábado (Cf. Mc 3,1-6; Lc 6,6ss). La mirada de JESÚS al Joven rico … “JESÚS lo miró con cariño” (Cf. Mc 10,21)... La mirada de JESÚS a Pedro después de las negaciones ofrece una instantánea de la que surgen múltiples lecciones (Cf. Lc 22,61).

El Sermón de la Llanura
Tanto la versión de san Mateo, el Sermón de la Montaña; como el relato de Lucas, el Sermón de la Llanura, encierran la enseñanza fuente, o fontal; y, al mismo tiempo, la lección más alta de espiritualidad y comportamiento, que JESÚS debía transmitir a sus discípulos. El MAESTRO se dispone a transmitir a sus discípulos su propia manera de comprender las relaciones humanas y con DIOS mismo; y tiene que trasladar esos pensamientos y sentimientos a los discípulos más cercanos, en principio, para que el Reinado de DIOS traído por ÉL continúe en el mundo.

Los pobres
“Y levantando, JESÚS, los ojos hacia sus discípulos decía: Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de DIOS” (Cf. Lc 6,20).Mucha tinta se ha gastado y seguirá utilizándose en el comentario de esta primera bienaventuranza. La Teología de la Liberación hizo bandera en su día de esta bienaventuranza … reforzándola con un declarado análisis marxista de la realidad social con la que pretende dar una respuesta cristiana al hecho dramático, en muchos lugares, de la explotación humana... No se puede negar la buena intención de muchos militantes en la corriente de la Teología de la Liberación,… pero tiene Poco que ver con la posición testimonial de san Óscar Arnulfo Romero ... La Teología de la Liberación fue un lamentable balón de oxígeno que se le otorgó a ese tipo de regímenes que matan a los mismos pobres a los que dicen liberar o salvar…  Y hay que resaltarlo en estos momentos, en los que cientos de miles de personas se están muriendo en Venezuela …

… Pobres son los discípulos, que están siguiendo a JESÚS, a los que ÉL se dirige: “Vosotros, que me seguís, y lo habéis pospuesto todo al seguimiento, sois los pobres, y vuestro es el Reino de DIOS”. En aquel momento, JESÚS no está expresando un imperativo moral: “Tenéis que ser pobres”; sino declarando la situación presente de los discípulos, que se encuentran allí, … Aquellos discípulos empiezan a ser pobres y realizarán un camino de pobreza progresiva como el propio JESÚS, que es el auténtico pobre.

… Lo que JESÚS advirtió fue del peligro de las riquezas cuando éstas ejercen un rol idolátrico y el individuo vive por ellas y para ellas… Pero JESÚS, en ningún caso anuló el mandato divino recogido en el Génesis: “Creced y multiplicaos, llenad y dominad la tierra” (Cf. Gn 1,28). El trabajo tiene un efecto multiplicador, que aumenta de modo considerable las potencialidades naturales encerradas en la creación misma dada al hombre... La propiedad privada, sin ser un absoluto, es una necesidad incuestionable para garantizar la autonomía, la libertad y el juego social. Cuando este derecho se viola acontecen toda suerte de desajustes dentro de la convivencia... Si esto es así no puede existir en el evangelio prohibición alguna al hecho de la riqueza por los cauces adecuados. En la casa de Zaqueo entró la salvación, … JESÚS con sus discípulos frecuentaba la casa de Lázaro, Marta y María, que eran ricos (Cf. Lc 10,38ss).

JESÚS se hace el más pobre cuando entrega su vida en la Cruz; y recibe toda la riqueza cuando el PADRE lo resucita. JESÚS se solidariza con el pobre para levantarlo de la pobreza, … se acerca a los leprosos, ciegos o paralíticos,… y los pobres por discapacidad están en cualquier  época y segmento social.

Hambre
“Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados” (Cf. Lc 6,21). Mantenemos la misma instantánea: JESÚS sigue con la mirada dirigida a sus discípulos a los que les dice ahora que son bienaventurados porque tienen hambre.  A nadie, en su sano juicio, se le ocurre pensar que les está diciendo, que para seguirle a ÉL es preciso estar en ayunas,... Es posible que, si ampliamos la bienaventuranza, como en el caso de san Mateo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados” (Cf. Mt 5,6), entonces la comprensión sea más fácil. Lo mismo que en la pobreza: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Cf. Mt 5,3). El pobre de espíritu evangélico es un dependiente de DIOS, que va a tener necesidad de ÉL: “Como busca la cierva corrientes agua, así mi alma te busca a ti, DIOS  mío” (Cf. Slm 42,2).  ... Después de haber conocido a JESÚS, al verdadero discípulo le resultará imposible apagar la necesidad de escuchar su Palabra, participar de su PAN de VIDA o mantener la permanente búsqueda de su Presencia y Misterio.

Las lágrimas
“Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis” (Cf. Lc 6,21)Como el MAESTRO, los discípulos tienen que moverse dentro de una corriente de compasión activa con el dolor y el sufrimiento de las personas... JESÚS es buscado por las multitudes porque reciben salud en sus cuerpos y en sus almas, y esta corriente poderosa que sana y restaura es fruto del infinito amor compasivo que nace en el propio Corazón de JESÚS.

El discípulo de JESÚS no puede acometer los retos de la evangelización con la prepotencia del que se siente dotado de una gran profusión de dones y carismas, sino en aquella pobreza personal que manifestaba San Pablo: “He venido a vosotros con mucho temor y temblor; prescindiendo de palabras grandilocuentes de la sabiduría humana” (Cf. 1Cor 2,3). …y la solidaridad compasiva del discípulo de JESÚS tiene que tocar esa humanidad dolida y sufriente, haciendo valer en cada época el triunfo de la Cruz sobre todos los males y dolencias humanas.

La persecución
Nos sorprendería contabilizar el número total de versículos que en los evangelios hacen mención de la persecución por la predicación del REINO, en primer lugar los que se refieren al propio JESÚS, y a renglón seguido, los que corresponden a los discípulos. Se concluye que el cristiano padece en algún momento de su trayectoria un grado importante de persecución, que puede provenir de los de la propia casa” (Cf. Mt 10,21) como de los de fuera” (Cf.Lc 21,16). “Bienaventurados seréis cuando os odien los hombres, injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre; alegraos  y saltad de gozo ese día, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo” (Cf. Lc 6,22--23). … Si al principio pareciera que al discípulo le bastaba con ser mirado por el SEÑOR, ahora tendrá que buscar la fuente de su fortaleza en AQUEL por el cual es  marginado, calumniado o perseguido abiertamente. … La Iglesia de JESUCRISTO se mantiene en la  historia en medio de persecuciones que arrecian con diferente intensidad en las diferentes épocas…

Los ‘ayes’
En abierta contraposición, con ánimo profundamente dolido, JESÚS pronuncia cuatro ayes, que describen al hombre alejado de DIOS: el tipo despótico y soberbio; el que vive para el dinero como único dios; el  tipo de individuo superficial que no se interroga por cuestión trascendente alguna; y el tipo indolente que busca la adulación a cualquier precio y vive esclavo de la aprobación social. Lo cierto es que encontrar  algún individuo de estos en estado puro creo que es difícil, y por alguna rendija  podrá entrar la luz del SEÑOR a estas personas atrapadas en la tela de araña de la ilusión  de las cosas.

https://proyectocristiano.wordpress.com/author/garrido19/

sábado, 16 de febrero de 2019

La importancia de aprender a perder


José Luís Nunes Martins


La vida está hecha de muchas pérdidas. Casi todo lo que nos llega y creemos tener ganado, algún día, sin aviso, puede perderse.

Hay quien se queda muy frustrado cuando pierde, como si creyese que tiene el derecho de ganar para sí o de conservar aquello que cree que es lo mejor.

La sabiduría de la vida pasa por aceptar las desgracias de la existencia, de las más triviales a las más profundas.

Perdemos oportunidades, empleos, relaciones, sueños, dinero… Pero solo nos centramos en aprender a ganar, como si saber perder fuese inútil. Al contrario, el éxito implica pasar por numerosos fracasos, grandes o pequeños, resistiendo y superándolos. Comenzando de nuevo, tantas veces, sobre los escombros de lo que ha pasado.

A nuestra sociedad solo le gustan los vencedores. El que se queda en segundo lugar es visto como el primero de los últimos.

Un perdedor nunca se merece nuestra admiración, es alguien que merece nuestra compasión. ¿Pero, y si esa persona, haciendo de tripas corazón, consigue sacar fuerzas para luchar contra las adversidades? ¿Si nos diera la lección de que no se resigna al mal, sino que siempre combate? ¿¿Es lo importante, al final, que venza o sea vencido?

Debemos aprender a mirar el sufrimiento como quien lo contempla, para ser capaces de no ceder a las tentaciones del orgullo, egoísmo y cobardía que hacen de nosotros peores de lo que podríamos ser.

La muerte es la pérdida de la vida, pero la vida está hecha de pérdidas constantes, de horas que pasan sin volver a pasar jamás. Todo es siempre nuevo, para lo mejor y para lo peor.

¿De qué le sirve a alguien conseguir cada uno de sus sueños si, con eso, perdiera lo que de verdad importa?

Vivir es aprender a renunciar a todo. Bueno y malo, todo pasa.

Vivir es morir y renacer, cada día.

domingo, 10 de febrero de 2019

El que ama no traiciona



 José Luís Nunes Martins


 La fidelidad no es una virtud, se trata solo de una simple consecuencia del amor, cuando es verdadero.

La traición es muy común y es el resultado de la falta de respeto, de los egoísmos que ni siquiera se soportan a sí mismos. Buscan recibir, no dar. La traición es una tentativa de fuga de quien no se respeta a sí mismo. Falla siempre, pues aunque de vueltas y más vueltas al mundo, la desgracia de la que huye está, al final, en el fondo de sí mismo.

El que traiciona cree que, por no creer en la verdad, esta deja de ser lo que es.

Ser fiel a otro comienza por la verdad y la fidelidad con uno mismo. Solo traiciona al otro el que se acepta a sí mismo como traidor.

El que ama no traiciona, porque quien ama no es traidor.

El verdadero mal nunca llega desde fuera. El único mal que nos hace caer en desgracia es aquel que decidimos hacer.

Nuestro valor y la confianza que merecemos dependen de nuestra capacidad de amar a los demás, que, en verdad, siempre nos pueden traicionar.

Pero el amor, el amor verdadero, es algo muy raro.

Amor es una especie de nombre común para un enorme conjunto de historias desgraciadas y accidentes confusos que suceden entre personas que se encuentran y no encuentran por los caminos de su existencia.

Se habla mucho de estos amores y poco del Amor.

El Amor es el deseo puro del bien del otro.


http://www.agencia.ecclesia.pt/portal/quem-ama-nao-trai/

sábado, 2 de febrero de 2019

Odiar el error, amar a la persona que yerra

José Luís Nunes Martins


Existe una gran cantidad de comportamientos que nos provocan rechazo, y terminamos atacando a las personas que los tienen. Ahora bien, una persona es más, mucho más, que sus circunstancias o sus elecciones.

Es difícil distinguir estos dos planos, es más sencillo confundirlo todo y disparar en todas las direcciones, esperando que el error desaparezca. Y si la persona fuese alcanzada no se considera que hay ningún problema, ya que se trata de un castigo justo, una especie de amargo remedio que hará mucho bien.

El evaluador puede ser el mayor problema de la evaluación. 
¿Procuro ver las cosas como ellas son? ¿No considero más que la superficie de la cuestión? ¿Estaré mirando el asunto a partir de una perspectiva mejor? ¿Cuántas veces la falta que veo en los otros es solo una proyección de una frustración mía?

El desprecio por alguien es un ataque a la dignidad de quien así se cree capaz de juzgar a los demás. ¿Cuántos de los que se creen por encima de los otros se perdonan todo a sí mismos?

Quien practica el mal cree que eso es lo mejor. Dentro de sí, se ve haciendo el bien.

Es esencial que nos amemos unos a los otros, más aún cuando hay engaños que resolver. Al final, nunca necesitamos tanto del amor como cuando vivimos en el error.

Los pequeños siempre culpan a los otros de sus errores. Los mayores comprenden que sus propios errores son solo suyos y necesitan de quien les garantice que no perderán el valor.

Es importante aceptar que podemos recibir grandes y buenas lecciones de las personas que creemos que no son dignas de enseñar nada… Los errores tienen la virtud de poder ser maestros de virtud, para quien los comete y para todos los que quisieren aprender con ellos, incluso no siendo suyos. Nunca se debe aceptar el error como bueno.

Hacer sufrir a una persona, atacarla por sus errores o juzgarla es un error.

Amar a alguien siempre es acertado.

http://www.agencia.ecclesia.pt/…/odiar-o-erro-amar-a-pesso…/

sábado, 26 de enero de 2019

Resistir a lo que otros quieren


José Luís Nunes Martins


El mundo nos grita cada vez más alto sus órdenes. Notificaciones, mensajes pasionales y de grupo, correos electrónicos, agendas cargadas de compromisos, noticias de última hora y ataques de publicidad cada vez más personalizados. Todo esto nos aleja de nosotros mismos y de nuestra preciosa paz, de donde podían nacer cosas mucho más bellas e importantes que reacciones y respuestas a los requerimientos del mundo y de los otros.

Parece que siempre hay alguien concreto que está esperando que hagamos cualquier cosa… Todos parecen reclamar nuestra atención de forma que no admite sino que obedezcamos. Así, la mayoría de nosotros vive esclavizado por voluntades ajenas a la nuestra.

Nunca como hoy tuvimos tantas herramientas para trabajar y nunca la concentración fue tan difícil.
Cuando, cerca del final del día, disponemos de algún tiempo para nosotros, ya estamos exhaustos.

Tal vez sea importante que repensemos ahora no lo que hacemos, sino nuestra estrategia para enfrentarnos con aquello que nos piden y con aquello que nosotros mismos soñamos.

Nuestros vicios y hábitos forman parte de nosotros, pero siempre es posible cambiarlos.

Quien espera el sitio, el momento y el ánimo seguros, nunca hace nada. Trabajar en serio en algo grande implica hacerlo cuando no apetece, en lugares y tiempos que no son los más adecuados. Quien se rinde a las circunstancias nunca podrá elevarse por encima de ellas.

Ocupados y preocupados con las pequeñas cosas, acabamos sin tiempo para las grandes, aquellos sueños que están esperando que los realicemos, cuando tuviéramos tiempo y concentración.

Nada grande y bueno se concreta sin que tengamos que empeñarnos en ello durante más y más horas, renunciando a cumplir montones de otras exigencias, que aunque siempre sean urgentes, solo raras veces tienen alguna importancia.

Es verdad que buena parte de nosotros prefiere una excelente disculpa para no ser protagonista en la lucha contra todas las tentaciones que hacen flaquear nuestra voluntad de hacer que suceda.

Hay quien es capaz de concretar pequeños proyectos, pero no es capaz de lanzarse a uno grande. Tal vez sea por miedo al compromiso. Las grandes empresas nos comprometen, exponiéndonos a las criticas justas e injustas de otros respecto de lo que hacemos y de lo que somos. Pero, lanzarnos a una gran aventura implica que tengamos que asumir el trabajo de cada día, saber lo que debemos hacer hoy y mañana… y hacerlo, todos los días.

¡Todos tenemos fuerzas y flaquezas diferentes, y una sensibilidad propia. No hay una solución perfecta para todos. Cada uno debe conocerse, crear filtros para distinguir lo que le importa de lo que le perturba, asumir el gobierno de los tiempos de que dispone y no dejar de hacer realidad un gran proyecto propio. Por imposible que todo esto pueda parecer!


sábado, 19 de enero de 2019

Un método sencillo para ahorrar (mucho) tiempo en decidir


 José Luís Nunes Martins

Forma parte de la vida sentirnos perdidos en ella. Cada día nos entregamos, con más o menos tranquilidad, al misterio absoluto de la existencia, a la incertidumbre de lo que está por venir.

Cada decisión que tomamos nos transforma. Cada indecisión que se prolonga nos retrasa.

Tal vez siempre haya tiempo para corregir una decisión equivocada, pero para una indecisión no.

Algunas personas buscan razones para decidir, cuando, en verdad, lo que buscan es solo disculpas en caso de que su elección salga mal, razones para no sentirse culpables.

Otras personas acaban por ser solo el resultado de las influencias que hacen de ellas un fantoche. Se sienten prudentes, pero son impotentes porque, de tanto dudar, no hacen nada por sí mismas. Algunas creen haber decidido, pero no tienen coraje para concretar su resolución.

La verdad es que la decisión solo es decisión en el momento en que se produce la primera acción en ese sentido.

La mayor parte de nosotros pasa la vida lidiando con decisiones serias y difíciles respecto de uno mismo, de los otros y del mundo. Pero hay una forma simple de resolver grande parte de estas cuestiones: Decidir los principios de su identidad.

¡Si alguien fuese capaz de decidir que no sería infiel, entonces, hace frente a cualquier futura oportunidad de serlo, la decisión ya está tomada! No se pierde el tiempo ni se pasa ningún tipo de angustia.

En realidad muchos de nosotros casi consiguen ser lo que antes hayan decidido ser, pero es en ese casi donde está la diferencia, pues si cada vez que se me presenta un nuevo dilema, me pongo a analizar si es el caso en que debo aplicar la regla o hacer una excepción, entonces la existencia de la regla es solo una forma en que la propia persona se convence de que no es… ni una cosa ni lo contrario.

¿Finalmente, por qué extraña razón algunas personas se pasan el día cuestionándose si deben o no decir la verdad? ¿Si deben ser honestas en esta o aquella situación? ¿Si deben amar a este prójimo o solo al otro?

¡Decida yo los pilares de mi identidad, asumiendo que, al decidirlos, me ahorro ahí la decisión posterior de tener que decidir donde los aplicaré. A partir de ahí, en la mayor parte de mis noches me acostaré en paz y luego dormiré!




sábado, 12 de enero de 2019

¿Por qué no amamos hasta el final?


José Luís Nunes Martins


Hay cada vez más personas mayores que viven solas y aisladas. Su soledad, porque no es elegida, es una condena de los otros y de su propia familia. Algunos la aceptan como condición casi natural de su edad y por la determinación que tienen de no ser un peso para nadie, menos aún para aquellos que aman.

¿Pero es que el amor es solo para los buenos tiempos? Cuántos de estos hombres y mujeres, que hoy viven abandonados, habrán dedicado todas sus fuerzas al servicio de sus hijos sin mirar los sufrimientos y sacrificios que su dedicación les exigía. Hijos esos que, ahora, los prefieren lejos.

En octubre de 2018, fueron contabilizadas 45.563 personas ancianas viviendo solas o aisladas en Portugal. Un número que asusta por lo que revela, no de esas personas, sino de los otros que debían combatir esta realidad en vez de ignorarla.

En invierno, llegan a nuestros hospitales muchos ancianos desnutridos y con hipotermia. Tristes, muy tristes. Peor, están resignados a esta condición de desconsuelo. Por eso, agradecen cada sonrisa y minuto de atención… como si sintiesen que no se lo merecen.

El hambre, el frío, la tristeza y la soledad son problemas cuya solución se conoce y puede ser aplicada, mejor o peor, por casi todos nosotros. La dolencia peor es la que hace que casi todos nosotros nos quedemos indiferentes, que rehusemos prestar apoyo, familiar o institucional.

Algunas residencias de ancianos parecen cementerios de vivos… tal vez hasta con menos visitas. ¿Qué dice eso de nosotros?

Preservamos a nuestros niños de convivir con los ancianos, como si la vejez fuese contagiosa. Tal vez con miedo de que los niños nos pidan después más encuentros como aquellos. Incluso porque los viejos tienen tiempo y paciencia para los niños, y eso nos enfada, porque nosotros no tenemos.

¿Qué es necesario para que cambiemos nuestra forma de pensar? ¿Será necesario que lleguemos nosotros a viejos para darnos cuenta? Tal vez, entonces, sea justo que suframos lo mismo o peor. Incluso porque estos, en su tiempo, no abandonaron a los suyos.

¿Si garantizamos, y bien, a los reclusos de los establecimientos carcelarios comidas calientes y acompañamiento permanente de salud, por qué razón no conseguimos asegurarlo para nuestros ancianos?

Decimos que amamos, pero amar es amar hasta bel final. Suceda lo que suceda.

La mayoría de nosotros afirma con convicción que ama, pero será eso verdad? Al final, si un amor se acaba es porque nunca llegó a existir.

Mal vale que asumamos que no somos ni capaces ni dignos de amar.




http://www.agencia.ecclesia.pt/…/porque-nao-amamos-ate-ao-…/


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